Montessori y el ambiente preparado

Sabemos que los niños cuentan con un cerebro distinto al adulto, una mente absorbente que los transforma, literalmente, en función de las experiencias que el entorno les proporciona. Es, por tanto, una etapa en que la percepción sensorial cobra especial protagonismo y la exploración resulta un medio absolutamente necesario e imprescindible para el buen desarrollo.

Pero nuestra sociedad está pensada y diseñada prácticamente en exclusiva para el mundo adulto, a pesar de lo que pueda parecernos al ver la cantidad de materiales infantiles que el mercado nos ofrece y que, irónicamente, continúan aún sin cubrir las necesidades reales de los niños. Esto resulta evidente cuando el pequeño sigue empeñado en investigar precisamente aquello que el adulto pretende alejar de su interés y sus manitas exploradoras mediante una abundancia de juguetes por los que suele mostrar apenas un interés superficial.

El principal instinto del niño es, pues, alcanzar la independencia que observa en los adultos porque sabe, aunque de forma inconsciente, que su destino es llegar a ser como ellos, conquistar la libertad. Y lo logrará precisamente a través de la experiencia y la exploración del mundo real, no mediante una imitación del mismo: Jugar con una réplica de frutas variadas en plástico puede que le divierta durante un rato pero la exploración real de una naranja, una manzana y un plátano por ejemplo, le ofrece infinidad de apreciaciones sensoriales que, sin duda, aportarán mucho más valor a su experiencia y por tanto, a su desarrollo.

“Si le dan al niño un vaso o plato de metal, lo tirará y pisará sin que se rompa, así habrá formado un mal hábito. De este modo buscamos esconder el mal, para que no se vea, mientras que el único interesado no puede darse cuenta de sus necesidades. El niño, además de persistir en sus errores, será desviado del desarrollo regular de su vida.”

Maria Montessori

Es por este motivo que conviene dejar a un lado la idea de hacer hueco a los niños dentro del habitual espacio adulto para tratar, en la medida de lo posible, lograr de nuestro hogar hacer también el suyo, un entorno en el que poder moverse libremente de manera segura y del que sentirse orgullosos e igualmente responsables.

La doctora Montessori, consciente de esta condición infantil, supo colaborar con la naturaleza ofreciendo el mejor medio de aprendizaje a los alumnos de sus escuelas: un espacio verdaderamente concebido para los niños en el que alcanzar la independencia mediante el libre movimiento, de manera segura y sin riesgos. Un sitio donde todo lo que ven está a su alcance y todo lo que está a su alcance puede ser explorado, porque todo tiene su razón de ser.

Uno de los pilares básicos de un espacio acorde a su filosofía es su aspecto agradable,  cálido y acogedor, sencillo y bello al mismo tiempo. Amplio e iluminado, preferiblemente con luz natural, donde además prima la limpieza y el orden, que aportan seguridad e influyen de manera directa en la organización de la mente del pequeño, en constante evolución.

Un lugar en el que todos los muebles y objetos, en su mayoría fabricados con materiales naturales, resultan aptos para el uso y las capacidades del pequeño aprendiz, pues su objetivo es que puedan ser utilizarlos sin necesidad de la intervención adulta, bajo una de las máximas Montessori: “Ayúdame a hacerlo por mi mismo”.

Un ambiente en el que las normas son pocas pero claras y el respeto prevalece por encima de todo, donde el material dotado de control de error permite al pequeño asumir un papel activo y conquistar, guiado por su maestro interior, un aprendizaje tras otro de la manera más natural imaginable. El adulto resulta igualmente una pieza clave para este ambiente preparado: desde una posición pasiva pero presente y con una fe absoluta en la naturaleza que mueve al niño, lo observa atentamente, con admiración y curiosidad, mientras respeta su libertad sin dejar de guiarlo con firmeza y amor cuando es realmente necesario o el mismo pequeño es quién lo precisa.

Teniendo en cuenta todas estas características me parece un gran pero asequible reto recrear, partiendo de cero, ese ambiente ideal en el que los niños puedan desplegar todo su potencial de manera natural: una preciosa y encantadora escuela Montessori.

Montessori Palau

En casa, sin embargo, siento que existen más obstáculos que afrontar, a nivel de infraestructura, para lograr tal independencia de los pequeños que en ella viven. El espacio limitado y los muebles a la altura de adulto son dos de esas típicas barreras, junto al esfuerzo económico que puede conllevar su modificación. En consecuencia, el ingenio y la creatividad resultan, probablemente, dos grandes aliados para aquellos que pretenden llevar a cabo la adaptación del hogar. Eso y mucho Pinterest… ¿Para qué nos vamos a engañar? 😉

Así pues, en casa tratamos de ofrecer la mayor independencia posible a Noa, que ahora tiene 2 años y medio, dentro de las posibilidades de nuestra vivienda. En realidad nuestro ambiente va evolucionando conforme a su desarrollo, por lo tanto estamos en cambios constantes, algo a veces agotador pero sin duda muy conveniente y enriquecedor. Quiero poder hablarte y mostrarte pronto nuestro ambiente preparado en casa por si pudiera resultar inspirador para aquellos que estáis empezando… mientras tanto, un pequeño avance – resumen de nuestro ambiente actual:

  • Torre de aprendizaje en la cocina
  • Cama accesible a su altura
  • Cuarto de juego trabajo
  • Zona de juego en el salón
  • Huerto urbano a su altura
  • Parte del baño adaptado a su altura
  • Pequeño rincón en la cocina donde servirse aperitivos y agua cuando le apetece

Como sabemos, además, que un ambiente adaptado de poco sirve sin un adulto preparado, seguimos leyendo, formándonos y tratando de mejorar día a día mientras buscamos siempre el modo de no resultar un obstáculo y darle así la oportunidad de intentar sus propios retos, manteniéndonos cerca pero confiando ampliamente en sus capacidades.

A menudo la gente se sorprende de sus habilidades, como si pensaran que ella tiene un don para ciertas cosas… Pienso, sin embargo, que lo que a menudo no llegan a deducir, lamentablemente, es que la mayoría de niños son capaces de lograr la misma (o más) autonomía y capacidades, si verdaderamente se respeta su independencia y se les ofrece la oportunidad.

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