Inspiración Montessori: Tendencias humanas

Tal día como hoy, hace 148 años, nacía Maria Montessori. Una mujer valiente y luchadora cuyo enfoque científico y mirada integral revolucionó el mundo pedagógico, una mujer cuyo legado y filosofía sigue sorprendiéndonos e inspirándonos hoy en día, a pesar del paso de los años.

Hoy, en celebración y agradecimiento a su gran legado, hablo de uno sus enfoques del que tal vez no se habla tanto aunque no por ello es menos importante: Las tendencias humanas.

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Una perspectiva global, natural, una educación cósmica… y una mirada, como siempre, cimentada en el amor. La base de esta gran pedagogía 😀

Como seguramente sabes, el niño, durante los primeros años de vida, trabaja para adaptarse a su entorno más inmediato. Necesita sentir que pertenece a la comunidad y, con este objetivo, su mente absorbente hace que tome la forma y costumbres de su ambiente. Y aunque al principio este contexto se limita al espacio tangible que el niño puede explorar y percibir sensorialmente, al acercarse a la niñez (6 – ­12 años, segundo plano de desarrollo) su necesidad de dominar el medio se expande ya no sólo a su ambiente sino hacia el mundo.

Como adultos, tenemos el poder y la responsabilidad de ofrecerle, entonces, una visión clara de la humanidad tratando de responder dos cuestiones fundamentales:

1) ¿Cómo funciona el mundo?
2) ¿Cómo afecta a la humanidad el funcionamiento del mismo?

Para ello deberemos procurar que el niño tenga la mayor cantidad posible de experiencias en el mundo exterior y acompañarlo, no con distante acción didáctica sino con el asombro y entusiasmo que, en realidad, la creación merece. Pero para transmitir este mensaje de respeto a la naturaleza deberemos, obviamente, reflexionar y sentirlo verdaderamente.

Seguramente habrás escuchado el gran trabajo interno que conlleva acompañar a los niños bajo la filosofía Montessori… y es completamente cierto e imprescindible. A continuación sólo un pequeño esbozo, una reflexión que impulsa, en parte, esa transformación vital 😉

Resulta interesante reconocer en el innato egoísmo de cada ser vivo, que trabaja en favor de su propia supervivencia, el servicio implícito que ofrece de manera que, inconscientemente, favorece la vida ajena. El intercambio de dióxido de carbono y oxígeno que se da entre los vegetales y las personas es tan sólo un ejemplo de esta “cadena de favores” que surge de manera espontánea; tomar conciencia de esta gran simbiosis global infunda, cuanto menos, admiración, agradecimiento y humildad, ¿no crees?

A esta gratitud por la naturaleza es necesario sumar también el amor por la humanidad en toda su plenitud: generaciones pasadas, presentes y futuras. Porque todo lo que hoy damos por hecho fue ideado y creado con esfuerzo de nuestros antecesores; porque en un mundo cada vez más globalizado todos servimos a todos de algún modo; y porque del mismo modo que los antepasados influyen hoy, nuestras actuaciones tendrán impacto en la sociedad futura.

Un adulto consciente de esto transmitirá, por lo tanto, no sólo cuán magnífico es el universo sino lo singular de cada individuo y sabrá hacer sentir a cada niño, lo extraordinario y maravilloso que es. Así, este sentimiento calará en el pequeño, de tal manera que ya no importará qué ideología o moda surja a lo largo de su vida, pues tendrá bases suficientes para juzgar los hechos bajo una mirada de amor por la creación y buscará ya no sólo su propio beneficio sino el de toda la comunidad.

El objetivo de esta educación para la paz es, pues, favorecer la autoconstrucción del niño y ayudarlo a adaptarse a las condiciones presentes atendiendo a su propio instinto y para ello, Montessori consideraba esencial satisfacer sus tendencias naturales. Las mismas que, en realidad, permitieron a la humanidad evolucionar desde sus orígenes hasta la actualidad, pues son imperturbables a las condiciones cambiantes y al paso del tiempo.

Estas inclinaciones son comunes en cualquier contexto ya que buscan cubrir las necesidades básicas, tanto físicas como espirituales, y se manifiestan durante toda la vida del individuo como potencialidades creativas:

  • Orientación: Tener un punto de referencia y un orden favorece tanto su armonía externa como interna.
  • Exploración: Ayuda a encontrar todo lo que requiere para satisfacer sus necesidades.
  • Observación / Abstracción: Gracias a su mente matemática analiza el entorno y a través de la inteligencia y el razonamiento imagina algo que no existe pero que cree de utilidad.
  • Trabajo: El cuerpo se pone al servicio de la mente para llevar a cabo aquello que ha ideado.
  • Autoperfección: La curiosidad y la experimentación persiguen la eficiencia y a través de la repetición se aproxima a la perfección.
  • Autocontrol: Para dominar el ambiente es necesario primero dominar su propio cuerpo.
  • Comunicación: Imprescindible para transmitir la información y el conocimiento.

La lista se completa sumando la inclinación hacia lo artístico y lo espiritual, incluyendo el cuestionamiento de la propia existencia junto a la necesidad de sociedad y sentimiento de pertenencia a la comunidad.

Cabe destacar que, aunque estos impulsos se dan de manera inconsciente y espontánea, los obstáculos pueden debilitarlos o desviarlos. Ejemplo claro es el hecho de que nuestra sociedad esté cada vez más desconectada de la naturaleza, más deshumanizada e incluso perdida en la pobreza espiritual. Por tanto, la misión de los ambientes Montessori es reconocer estas tendencias naturales para retomarlas, respetarlas y responder a ellas con el fin de que cada niño desarrolle al máximo su propio potencial.

Seguramente conoces una famosa canción de Macaco que dice… “Volver al origen no es retroceder, quizás sea andar hacia el saber…” Estoy segura de que Maria Montessori estaría completamente de acuerdo con ella y ya que estamos de celebración, le doy al play y me alejo bailando 😛

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Estampillas Montessori: Aprendiendo a sumar y restar (con imprimible)

Seguro que ya sabes que una de las piezas clave del método Montessori son sus materiales,  pero a pesar de lo que muchos piensan, estos resultan solo ser el complemento perfecto en un conjunto cuyos cimientos imprescindibles son un adulto preparado que sepa acompañar al niño y un ambiente adaptado donde el pequeño pueda desenvolverse con libertad y autonomía.

Sea como sea, no es de extrañar que cualquiera que profundice un poco en los materiales que Maria Montessori creó para facilitar el aprendizaje en sus aulas quede prendado no solo por sus ideas sino por la fantástica red de materiales pedagógicos que se entretejen y complementan entre ellos de una manera casi milagrosa para acompañar al alumno en su total aprendizaje.

Existen muchos materiales Montessori que merecen un hueco en el blog, y espero poder ir contándote acerca de ellos, pero como por alguno debía empezar he optado por el juego de estampillas Montessori, un material presente en casa de niños (3-6) y Taller 1 (6-9) para trabajar matemáticas, en concreto la aritmética básica (sumas, restas, multiplicaciones y divisiones) y probablemente menos conocido que otros iconos de la filosofía como pueden ser la torre rosa o los listones matemáticos.

Mi experiencia al conocer este material (en el curso de Celine Hameury) fue de sorpresa y, lo confieso, un poco de indignación… ya que me parece un modo tan tangible y lógico de aprender que me entristece que en la mayoría de las escuelas desperdicien este genial recurso y sigan recurriendo al pensamiento abstracto para explicar las matemáticas.

Para no hacer un post demasiado largo y pesado, hoy te muestro como utilizar este material para hacer sumas y restas poniendo 3 ejemplos distintos para cada una de ellas. Espero saberme explicar ya que entre tanta ficha y tanta foto, tal vez escrito parezca más complejo de lo que es en realidad.

DESCRIPCIÓN DEL MATERIAL

El juego de estampillas Montessori está formado por una caja compartimentada en la que se incluyen distintas piezas de madera identificadas como unidades, decenas, centenas y miles, además de algunas otras fichas y piezas que complementan el conjunto.

Para poder utilizarlas, es recomendable contar con un tapete que facilite y delimite el espacio en el que realizar las operaciones. En mi caso he hecho un imprimible tamaño DIN-A3 que puedes descargar aquí, junto a otro con los signos aritméticos que tienes también aquí.

Por supuesto, este es un material que permite un montón de adaptaciones caseras, se me ocurre un DIY asumible aunque algo trabajoso replicando con piezas de madera talladas y hechas a mano, aunque también veo opciones viables pintar piedras, tapones, o incluso imprimir las fichas y plastificarlas, en cuanto a esto, ya sabes… creatividad al poder 😉

VAMOS CON LAS SUMAS

Ejemplo 1: Suma básica

La primera suma que nos encontramos es 2470 + 1225. Vamos a colocar cada ficha en su lugar, empezamos por la primera cifra: 2470. Comenzamos por los miles, ponemos dos fichas de 1000.

A continuación, colocamos 4 fichas de 100 en la columna de las centenas.

Luego 7 fichas de 10 en la columna de las decenas, y como en las unidades hay un 0, lo dejamos vacío. Ya tenemos nuestro primer número formado: 2470.

Hacemos exactamente lo mismo, debajo, con la segunda cifra: 1225.

Ya lo tenemos todo listo, añadimos los signos y vamos a por el resultado. Se trata simplemente de juntar en la parte inferior todas las fichas de una misma columna, empezando por las unidades.

Bajamos las fichas de las decenas.

Las centenas…

Y por último bajamos los miles. Así de fácil obtenemos ya nuestro resultado y podemos apuntarlo en nuestra hoja de ejercicio fijándonos en cuantas fichas hay de cada en su columna correspondiente: 3 de mil, 6 de cien, 9 de diez y 5 de uno. El resultado es 3695.

Ejemplo 2: Suma con llevadas

 En el segundo ejemplo debemos sumar 6493 + 2319, esta operación presenta un nuevo reto, las llevadas, pero vas a ver qué sencillo se entiende todo gracias a este material. Preparamos la operación colocando las dos cifras siguiendo los pasos ya aprendidos en el ejemplo anterior.

Y del mismo modo que en el ejemplo anterior, unimos las fichas de cada columna en la parte inferior del tapete.

Aquí es donde debemos darnos cuenta de que en algunas columnas hay más de 10 fichas del mismo tipo, que podremos transformar, conociendo las equivalencias, en una ficha de la columna contigua. Vamos con las unidades: hay 12 fichas de 1, lo cual implica que podemos sacar 10 fichas y cambiarlas por una ficha de las decenas, que cogeremos de la caja para añadirla a la columna correspondiente.

Volvemos a fijarnos, resulta que en la columna de las decenas hay 11 fichas, así que repetimos la operación anterior: cambiamos 10 fichas de 10, por una de 100 que colocaremos en la columna de las centenas.

Y ahora sí, tenemos nuestro resultado: 8812.

 Ejemplo 3: Suma con valores 0

Vamos con el último ejemplo de las sumas: 1355 + 2245, preparamos de nuevo la operación y la resolvemos tal y como hemos aprendido.

La diferencia que reside en este resultado es que al quitar 10 fichas de la columna de unidades, nos quedamos sin fichas en esa columna, por lo que podemos dejarla vacía o poner una ficha redonda para representar el 0.

Vuelve a pasar lo mismo con las decenas, así que repetimos operación: cambiamos 10 fichas de diez por una centena y ponemos una ficha de valor 0 en la columna de las decenas.

Ya no hay más fichas que cambiar, así que no queda más que anotar nuestro resultado para finalizar el ejercicio: 3600.

 

VAMOS CON LAS RESTAS

Ejemplo 1: Resta básica

El procedimiento para las restas es similar aunque algo distinto al de las sumas. En nuestro primer ejemplo debemos restar 4533 – 1221. La primera diferencia reside en que no debemos colocar las dos cifras en el tapete sino comenzar tan solo por la primera. En nuestro caso: 4533.

Una vez preparada la primera cifra, lo que debemos hacer es sustraer de cada columna la cantidad de fichas correspondientes a la misma columna de la segunda cifra. Vamos a verlo más gráficamente que dicho así suena muy complicado 😉

La cifra que resta es 1221, por tanto, comenzando por las unidades, debemos quitar 1 ficha de uno. Podemos sacarla fuera del tapete, ponerla en la parte inferior o devolverla a la caja, a gusto del operador 😛

Continuamos con las decenas, de las que debemos sacar 2 fichas.

Procedemos de igual manera con las centenas (de las que quitamos 2 fichas) y con los miles (de los que quitamos una ficha).

Para terminar la operación, bajamos las fichas que quedan en la parte superior del tapete a la parte inferior del mismo y anotamos el resultado: 3312. Ha sido fácil ¿no?

 Ejemplo 2: Resta con llevadas

Nuestro segundo ejemplo, 5531 – 4749, presenta una nueva complicación: de nuevo las llevadas. Pero como ya sabemos trabajar las equivalencias y cambios, vamos a ver lo sencillo que resulta llegar al resultado. Antes, como no, debemos preparar la operación, colocando las fichas correspondientes a la primera cifra.

Cuando tratamos de quitar 9 fichas de la columna de las unidades nos encontramos con que en esa columna tan solo tenemos una ficha. Así que lo que hacemos es coger una ficha de la columna siguiente (en este caso las decenas) para cambiarla por 10 unidades, que pasarán a la columna correspondiente.

Ahora ya tenemos suficientes fichas en la columna de unidades para poder sustraer 9 que sacamos del tapete y devolvemos a su caja. Podemos ya bajar a la parte inferior el resultado de las unidades.

Con las decenas vuelve a pasarnos lo mismo, necesitamos sacar 4 fichas pero nos encontramos con que solo tenemos 2, así que procedemos del mismo modo que anteriormente. Transformamos una centena en 10 fichas de decenas que colocadas en su columna nos permiten ya sustraer las 4 que necesitamos.

Y repetimos operación con las centenas, dado que tenemos que quitar 7 de donde sólo tenemos 4.

Solo queda la columna de los miles, donde tenemos 4 fichas, exactamente las mismas que debemos quitar, por lo tanto esa columna quedará vacía o con la ficha simbólica del 0 y ya tenemos nuestro resultado: 782.

Ejemplo 3: Resta con valores 0

Este tercer y último ejemplo de restas, 3227 – 1327 no presenta complicación alguna, puesto que el procedimiento es tanto o más sencillo que en el mismo caso de las sumas. Preparamos la operación.

De la columna de unidades debemos quitar 7 fichas, exactamente las mismas que hay, así que a la parte inferior bajaremos la ficha que representa el valor 0.

Lo mismo sucede con la columna de las decenas, de donde debemos sustraer dos fichas, las únicas dos que hay.

Con las centenas hacemos un recordatorio de lo que hemos trabajado en el ejemplo anterior. No tenemos suficientes fichas para sacar las 3 que corresponden, así que cambiamos un millar por 10 centenas para poder continuar con la resta.

Por último quitamos una ficha de la columna de los miles y anotamos el resultado: 1900.

Soy consciente de que explicado así puede parecer algo confuso y denso, pero te aseguro que si tienes la oportunidad de trabajar con el material a la vez que consultas la explicación todo resultará mucho más claro y sencillo. Como siempre, trabajarlo de manera manipulativa ofrecerá grandes ventajas 😉

Personalmente, este juego de estampillas me entusiasma por su sencillez y por que, aún fuera de las escuelas Montessori, me resulta un genial recurso y apoyo para los niños que estén trabajando este tema en las aulas tradicionales 😀

Como te decía al principio, este material permite también la implementación de multiplicaciones y divisiones básicas, algo que quiero explicarte en un post que complemente a este, así que si estás interesado/a, no te vayas muy lejos 😛

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Enfoque Montessori: Libertad y disciplina

“Una señora de la buena sociedad visitaba un día nuestra escuela y, con su mentalidad anticuada, dijo a un niño: Así, aquí hacéis lo que queréis, ¿no?. Y el niño contestó: No, señora, no hacemos lo que queremos, queremos lo que hacemos. El niño sentía la sutil diferencia entre hacer lo que uno quiere y amar lo que uno hace”.

Esta anécdota, vivida hace ya varias décadas, forma parte de uno de los libros más esenciales de Maria Montessori (La mente absorbente del niño). Me lleva a pensar que, al parecer, continúa predominando en nuestra sociedad actual la misma mentalidad anticuada que ella atribuye a la visitante, puesto que aún en nuestros días hay quién define y simplifica su método en una sola frase, sorprendentemente similar: “Esa escuela donde los niños hacen lo que les da la gana”.

Con esta definición suelen venir a decir, de forma implícita, que existe una clara ausencia de límites y que, en consecuencia, sus alumnos son indisciplinados. Esto es comprensible cuando quién lo afirma tiene la habitual convicción de que el niño disciplinado es aquel que obedece a la voluntad del adulto en lugar de a la suya propia, tal como ocurre en la escuela tradicional, donde cualquier tentativa de resistencia es tomada como un capricho y una rebelión.

Sin embargo, la mayoría ignora el hecho de que actuando de tal modo no sólo se obstaculiza el desarrollo de la voluntad del pequeño y se inhibe su expresión sino que además lo conduce a una obediencia sin control cuyo efecto a nivel global resulta seriamente peligroso. Este tipo de obediencia a la que la mayoría nos hemos visto sometidos, lleva a formar una sociedad terriblemente dominada que acaba por obedecer prácticamente cualquier tipo de orden, de un modo casi irracional, sin valorar realmente la justificación y/o consecuencias de la misma. Un claro y estremecedor ejemplo del poder que solemos otorgar automáticamente a aquel que identificamos como la autoridad es el experimento sobre psicología social de Stanley Milgram, que trataba de dar una explicación a grandes guerras y genocidios como el Holocausto. Sus resultados fueron tan inesperados como alarmantes.

Por si no lo conoces ya, te dejo un video sobre este experimento, estoy segura de que te va a impactar:

¿COMO SE GESTIONA, ENTONCES, LA DISCIPLINA EN LAS AULAS MONTESSORI?

Maria Montessori, cuya vida estuvo marcada por la primera y segunda guerra mundial (entre otras), sabía que para mejorar el mundo era necesaria una transformación de la humanidad, evolución que solo podía darse valorando y actuando sobre el verdadero origen de la formación del hombre, es decir, la infancia. Así pues, el objetivo final de su pedagogía nunca fue la simple enseñanza sino una educación definitiva, una educación para la paz.

Ella no buscaba formar criaturas obedientes y sometidas que dieran continuidad a este tipo de sociedad fácilmente manipulable sino educar y acompañar niños libres, capaces y responsables bajo su propia motivación, futuros adultos que hicieran tomar un nuevo rumbo a la tendencia social.

Es por esto que en sus escuelas se respeta la naturaleza del niño y por lo tanto su libertad, porque gracias a la autonomía y al trabajo diario se desarrollará en el pequeño una disciplina saludable, la autodisciplina, gracias a la cual actuará tanto en beneficio propio como de su comunidad, y lo hará de una manera consciente y responsable, sin necesidad de una presencia externa que imponga su propia disciplina.

Pero la doctora sabía que esta voluntad no surge de manera espontánea ni de un día para otro, sino que es fruto del trabajo que la psique del niño realiza a diario gracias a un ambiente adaptado y a la presencia de un adulto preparado que sepa corresponderle y guiarle. Un adulto que observe el proceso con paciencia, respete su desarrollo natural y sea consciente, como ella lo era, de que el niño avanza en su adquisición de la voluntad a través de 3 niveles de obediencia:

  • Primer grado de obediencia: Se da aproximadamente hasta los 3 años, la voluntad del niño es en cierto modo aún inconsciente y depende en gran medida de sus capacidades reales. Obediencia y desobediencia se alternan de forma continuada.
  • Segundo grado de obediencia: La adquisición de consciencia y voluntad sigue su progreso. Puede obedecer los deseos de otra persona siempre y cuando no existan obstáculos derivados de su falta de control.
  • Tercer grado de obediencia: El niño, no sólo puede obedecer sino que además lo hace con gran alegría y entusiasmo, ejecuta con prontitud y ansias por hacer.

Por lo tanto y bajo este conocimiento, entre otros, el adulto sabrá otorgar la justa autonomía a cada individuo en función de sus particulares necesidades y lo conducirá, pasito a paso, hacía la autodisciplina. Tal como escribe la doctora:

“La libertad y la disciplina son dos caras de una misma medalla, porque la libertad científica conduce a la disciplina”.

Pero esa independencia de la que habla Montessori no resulta en modo alguno incondicional, sino que es una libertad bien entendida.

¿COMO SE GESTIONA, PUES, LA LIBERTAD EN LAS AULAS MONTESSORI?

Se trata de una libertad amplia y sin embargo enmarcada por una serie de límites, escasos pero imprescindibles, que no sólo miran el bien común sino que favorecen el desarrollo de la personalidad del niño y su orden mental, así de necesarios son.

Esas normas, además, se aplican tanto a mayores como pequeños y aunque cada ambiente ideará sus propias reglas, todas ellas se fundamentarán en el respeto: A las personas, a los objetos y al entorno.

En consecuencia podemos llegar a pensar que, cuando el niño considera y se comporta conforme a la normativa del ambiente, se encuentra ya en disposición de contar con esa dilatada libertad en la que el adulto asume un papel pasivo y respeta incondicionalmente su ejercicio, sea cual sea, bajo uno de sus principios más fundamentales de la filosofía Montessori: la NO interrupción de las actividades infantiles.

Pero el propósito del adulto no es sencillamente velar por el cumplimiento de los limites establecidos y dejar a los niños hacer sin más, sino detectar cualquier tipo de desviación en el niño que lo lleve a desaprovechar sus energías y capacidades así como los grandes beneficios del ambiente y sus materiales. En referencia a esto, Maria Montessori dijo:

“No temáis destruir el mal: solo tememos destruir el bien”.

Así pues, que el niño se mueva voluntariamente de manera desordenada, presente dificultad para centrar su atención en objetos reales o tenga tendencia a la imitación de los malos actos que presencia, son claros signos de desviación y merecen, sin lugar a dudas, la inmediata intervención adulta, siempre amable pero firme. Así, gracias a su formación y experiencia, el adulto sabrá guiarlo y hacerlo retomar el ejercicio inteligente del que en realidad el niño es dueño por naturaleza.

Llega un momento en que, fruto de la constancia y lecciones individuales que día a día el guía ha ido ofreciendo a los pequeños, el ambiente se torna equilibrado, ordenado y en calma mientras los alumnos trabajan de forma autónoma y concentrada. Esa es la verdadera esencia de estas escuelas, ya que es entonces cuando los niños están realmente en disposición de explotar su independencia y la libre elección de una manera saludable, pues por fin han encontrado a su maestro interior. Y es en ese momento, por lo tanto, cuando acontece la esperada autodisciplina y el adulto puede centrarse únicamente en ofrecer el ambiente adecuado a las necesidades de los niños, retirarse a las sombras y permanecer en la distancia, siempre observador pero disponible.

Como una revelación aparece así la magia de la escuela Montessori frente a quién realmente la sabe apreciar, frente a quién es consciente de que tras esa aparente falta de supervisión y dirección adulta no se da la despreocupación sino al contrario, un arduo trabajo de los guías y asistentes que acompañan y arropan con su presencia, su firmeza y su amor a cada uno de sus alumnos… niños libres, sí, libres, responsables y felices 😉

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Montessori y el ambiente preparado

Sabemos que los niños cuentan con un cerebro distinto al adulto, una mente absorbente que los transforma, literalmente, en función de las experiencias que el entorno les proporciona. Es, por tanto, una etapa en que la percepción sensorial cobra especial protagonismo y la exploración resulta un medio absolutamente necesario e imprescindible para el buen desarrollo.

Pero nuestra sociedad está pensada y diseñada prácticamente en exclusiva para el mundo adulto, a pesar de lo que pueda parecernos al ver la cantidad de materiales infantiles que el mercado nos ofrece y que, irónicamente, continúan aún sin cubrir las necesidades reales de los niños. Esto resulta evidente cuando el pequeño sigue empeñado en investigar precisamente aquello que el adulto pretende alejar de su interés y sus manitas exploradoras mediante una abundancia de juguetes por los que suele mostrar apenas un interés superficial.

El principal instinto del niño es, pues, alcanzar la independencia que observa en los adultos porque sabe, aunque de forma inconsciente, que su destino es llegar a ser como ellos, conquistar la libertad. Y lo logrará precisamente a través de la experiencia y la exploración del mundo real, no mediante una imitación del mismo: Jugar con una réplica de frutas variadas en plástico puede que le divierta durante un rato pero la exploración real de una naranja, una manzana y un plátano por ejemplo, le ofrece infinidad de apreciaciones sensoriales que, sin duda, aportarán mucho más valor a su experiencia y por tanto, a su desarrollo.

“Si le dan al niño un vaso o plato de metal, lo tirará y pisará sin que se rompa, así habrá formado un mal hábito. De este modo buscamos esconder el mal, para que no se vea, mientras que el único interesado no puede darse cuenta de sus necesidades. El niño, además de persistir en sus errores, será desviado del desarrollo regular de su vida.”

Maria Montessori

Es por este motivo que conviene dejar a un lado la idea de hacer hueco a los niños dentro del habitual espacio adulto para tratar, en la medida de lo posible, lograr de nuestro hogar hacer también el suyo, un entorno en el que poder moverse libremente de manera segura y del que sentirse orgullosos e igualmente responsables.

La doctora Montessori, consciente de esta condición infantil, supo colaborar con la naturaleza ofreciendo el mejor medio de aprendizaje a los alumnos de sus escuelas: un espacio verdaderamente concebido para los niños en el que alcanzar la independencia mediante el libre movimiento, de manera segura y sin riesgos. Un sitio donde todo lo que ven está a su alcance y todo lo que está a su alcance puede ser explorado, porque todo tiene su razón de ser.

Uno de los pilares básicos de un espacio acorde a su filosofía es su aspecto agradable,  cálido y acogedor, sencillo y bello al mismo tiempo. Amplio e iluminado, preferiblemente con luz natural, donde además prima la limpieza y el orden, que aportan seguridad e influyen de manera directa en la organización de la mente del pequeño, en constante evolución.

Un lugar en el que todos los muebles y objetos, en su mayoría fabricados con materiales naturales, resultan aptos para el uso y las capacidades del pequeño aprendiz, pues su objetivo es que puedan ser utilizarlos sin necesidad de la intervención adulta, bajo una de las máximas Montessori: “Ayúdame a hacerlo por mi mismo”.

Un ambiente en el que las normas son pocas pero claras y el respeto prevalece por encima de todo, donde el material dotado de control de error permite al pequeño asumir un papel activo y conquistar, guiado por su maestro interior, un aprendizaje tras otro de la manera más natural imaginable. El adulto resulta igualmente una pieza clave para este ambiente preparado: desde una posición pasiva pero presente y con una fe absoluta en la naturaleza que mueve al niño, lo observa atentamente, con admiración y curiosidad, mientras respeta su libertad sin dejar de guiarlo con firmeza y amor cuando es realmente necesario o el mismo pequeño es quién lo precisa.

Teniendo en cuenta todas estas características me parece un gran pero asequible reto recrear, partiendo de cero, ese ambiente ideal en el que los niños puedan desplegar todo su potencial de manera natural: una preciosa y encantadora escuela Montessori.

Montessori Palau

En casa, sin embargo, siento que existen más obstáculos que afrontar, a nivel de infraestructura, para lograr tal independencia de los pequeños que en ella viven. El espacio limitado y los muebles a la altura de adulto son dos de esas típicas barreras, junto al esfuerzo económico que puede conllevar su modificación. En consecuencia, el ingenio y la creatividad resultan, probablemente, dos grandes aliados para aquellos que pretenden llevar a cabo la adaptación del hogar. Eso y mucho Pinterest… ¿Para qué nos vamos a engañar? 😉

Así pues, en casa tratamos de ofrecer la mayor independencia posible a Noa, que ahora tiene 2 años y medio, dentro de las posibilidades de nuestra vivienda. En realidad nuestro ambiente va evolucionando conforme a su desarrollo, por lo tanto estamos en cambios constantes, algo a veces agotador pero sin duda muy conveniente y enriquecedor. Quiero poder hablarte y mostrarte pronto nuestro ambiente preparado en casa por si pudiera resultar inspirador para aquellos que estáis empezando… mientras tanto, un pequeño avance – resumen de nuestro ambiente actual:

  • Torre de aprendizaje en la cocina
  • Cama accesible a su altura
  • Cuarto de juego trabajo
  • Zona de juego en el salón
  • Huerto urbano a su altura
  • Parte del baño adaptado a su altura
  • Pequeño rincón en la cocina donde servirse aperitivos y agua cuando le apetece

Como sabemos, además, que un ambiente adaptado de poco sirve sin un adulto preparado, seguimos leyendo, formándonos y tratando de mejorar día a día mientras buscamos siempre el modo de no resultar un obstáculo y darle así la oportunidad de intentar sus propios retos, manteniéndonos cerca pero confiando ampliamente en sus capacidades.

A menudo la gente se sorprende de sus habilidades, como si pensaran que ella tiene un don para ciertas cosas… Pienso, sin embargo, que lo que a menudo no llegan a deducir, lamentablemente, es que la mayoría de niños son capaces de lograr la misma (o más) autonomía y capacidades, si verdaderamente se respeta su independencia y se les ofrece la oportunidad.

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Montessori y la mente absorbente

El funcionamiento del cerebro humano es extremadamente complejo y asombroso, digno de estudio y admiración en cualquier etapa de la vida. Sin embargo, es durante la infancia (de 0 a 6 años) en que se presenta de un modo absolutamente distinto y maravilloso, indiscutiblemente extraordinario y casi milagroso.

Existe gran diferencia en cuanto al funcionamiento del cerebro adulto frente al del niño en esa primera etapa y el enfoque Montessori plantea gran parte de su filosofía en base a esa mente maravillosa del niño: mientras los adultos utilizamos nuestra memoria para almacenar datos e información, los niños los adquieren de una manera inconsciente por el simple hecho de vivir.

Ello implica que los mayores precisamos de gran esfuerzo para lograr un buen aprendizaje (que dependerá toda la vida de nuestra memoria) mientras que los pequeños, simplemente a través de su experiencia en el entorno y mediante sus sentidos, interiorizan cada vivencia y directamente pasa a formar parte de ellos mismos, de su personalidad y su ser social.

Su mente es altamente creativa y su potencialidad es prácticamente ilimitada. De ese modo, y a pesar del habitual egocentrismo del adulto, que orgulloso se concede el mérito de los éxitos del niño, podemos decir que en realidad es el pequeño quien construye su propia persona sin que su responsable pueda apenas interferir más allá del ejemplo y la facilitación de un ambiente adecuado y adaptado a sus necesidades.

«El niño es el padre del hombre»

Es en realidad fruto de su naturaleza, de ese proceso interno que su cabecita nos esconde, que guiado como por un maestro interior el niño aprende de una manera espontánea, sin esfuerzos y sin embargo perfecta, habilidades como el movimiento, el habla, las costumbres o comportamientos sociales, entre otras singularidades que le caracterizarán y serán útiles durante el resto de su vida en el entorno y época en que se está desarrollando.

La doctora Montessori, precisamente en una época en que la infravalorada infancia se descuidaba en consecuencia de la desinformación, comprendió y supo dar el valor que corresponde a esta primera etapa tan significativa y crucial gracias a sus estudios y la observación de los niños que ocupaban sus escuelas.

Años después de su investigación, gracias a los avances de la ciencia y a la tecnología que hoy tenemos a nuestro alcance, la neurociencia le da la razón y nos explica que todo es debido a que, durante los 3 primeros años de vida, las neuronas se organizan y crean conexiones (sinapsis) a una velocidad irrepetible. Resulta, pues, la etapa donde el cerebro presenta su máxima plasticidad y en la que se acaba definiendo su estructura anatómica. Maria Montessori lo llamó la mente absorbente inconsciente.

De los 3 a los 6 años, ya en base a esa estructura inicial, el cerebro sigue desarrollándose y adquiriendo habilidades mientras experimenta y perfecciona las ya alcanzadas anteriormente, la doctora lo identificó de igual manera como una mente absorbente, aunque diferenciada por la consciencia que el niño va adquiriendo de una forma paulatina.

Parece realmente inconcebible que a pesar de su legado y la concluyente demostración en términos neurocientíficos, aún hoy en día se le de más importancia a los años de universidad que a los primeros años de vida, pretendamos tomar el control de esos primeros aprendizajes, en cuanto a modo y momento, ignoremos al genio que en realidad se encuentra en el interior  del niño y desaprovechemos triste e inconscientemente ese período tan mágico.

Es por este motivo que las escuelas Montessori se centran en crear un ambiente y un entorno rico en los estímulos necesarios para que el potencial individual de cada niño se desarrolle al máximo, manteniéndose respetuosos a ese maestro que cada pequeño tiene en su interior y tratando así de no limitar ni forzar aprendizajes sino permitir la evolución más natural de cada criatura.

Antes de finalizar, te recuerdo que si quieres saber más sobre el cerebro del niño y su importancia, posiblemente te resulte interesante éste antiguo post 😉

Terminaré citando a la gran Maria Montessori, en un texto que me parece completamente certero y revelador:

“ A este tipo de mente la hemos denominado “Mente Absorbente” y nos resulta difícil concebir la magnitud de sus poderes. ¡Que lástima que se acabe tan pronto! Perder todas estas facultades es el precio que pagamos para adquirir plena conciencia humana, pero es un precio muy alto: De ser dioses pasamos a ser personas. ”

¡Como nos equivocamos al creernos superiores por el simple hecho de ser más grandes! El mejor regalo que podemos hacerles es tomar conciencia de su condición y asumir que es un verdadero privilegio acompañar a los pequeños en su experiencia, un espectáculo digno de hacernos a un lado para simplemente observar y maravillarnos de como la vida y la naturaleza se abre paso ante nuestros ojos, ¿No te parece? 😀

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Inspiración Montessori: La mesa de la paz

Reconozco que cuando le comenté de forma casual a la dependienta que el objeto de algunos productos de los que me llevaba era formar una mesa de la paz me sorprendió que supiera de qué estaba hablando, de hecho me gustó… Lo que pasa es que un minuto después entremezcló en sus frases la palabra «castigo» y ahí fue cuando mi gozo cayó en el pozo 🙁

No, la mesa de la paz no es un rincón de pensar camuflado, no es un castigo maquillado de respeto. La mesa de la paz es una herramienta realmente respetuosa que no solo abre el camino hacía la resolución de conflictos (internos o sociales) sino que permite en su uso aprovechar cada situación para explorar y explotar la inteligencia emocional.

Y aunque no es un recurso del que Maria Montessori hablara concretamente sí es algo que se utiliza actualmente en sus aulas porque se ajusta completamente a su filosofía y a su más importante objetivo: educar para la paz.

¿Qué es la mesa de la paz?

A menudo, cuando surgen conflictos entre los pequeños, se recurre al bloqueo (separándolos, castigándolos, obligando a que dejen de pelear…) o se fuerza a resoluciones dictadas a criterio del adulto presente que asume el papel de juez, decide quién es víctima y dicta sentencia sin dar opción a más negociaciones (Obliga a pedir perdón, a dar un beso como recompensa, a devolver el juguete, etc.)

Pero la realidad es que ese tipo de conductas que a menudo realizamos con nuestra mejor intención lejos de traer la paz puede llevar a los niños a tener cierta sensación de injusticia y rabia hacia la otra parte o incluso la necesidad de recurrir siempre a una tercera persona para que trate de defenderles o resolver sus disputas.

Así pues, el objetivo de este recurso es aprovechar los conflictos del día a día y permitir que los pequeños identifiquen sus emociones en lugar de aplacarlas, se expresen, empaticen y aprendan a resolverlos de una manera autónoma. Por lo tanto, su uso favorecerá la asimilación de importantes habilidades sociales que sin duda les serán beneficiosas durante el resto de sus vidas.

Todo ello hace que no solo sea una herramienta genial en las aulas sino también en el hogar, donde tanto pequeños como adultos podemos sacar partido, aprender a gestionar nuestras emociones y a mejorar nuestras relaciones.

¿Cómo es la mesa de la paz?

Puede ser una mesa o un pequeño rincón, el caso es que sea un espacio agradable y bonito (recuerda la importancia de la belleza en el ambiente Montessori) que invite a la reflexión y a la resolución de conflictos, ya sea con nosotros mismos o con otras personas de una manera tranquila y respetuosa.

Sus componentes pueden ser variados y no hay mesa de la paz correcta o incorrecta en base a ello mientras cumpla con su cometido. De todas maneras y para que te hagas una idea, en ellas suele ser común encontrar:

  • Uno o varios objetos relajantes
  • Uno o varios relojes de arena
  • Un objeto de la paz (Algo simbólico y bonito)
  • Una vela, campana, timbre…
  • Libros o recursos para identificar las emociones

¿Cómo se utiliza la mesa de la paz?

Su uso puede ser individual o colectivo. Cuando un niño (o adulto) se siente sobrepasado, agobiado, triste o simplemente tiene ganas de estar solo, puede acudir a la mesa y relajarse durante un rato. Mientras está allí puede tratar de recuperar la calma con los objetos relajantes y puede reflexionar sobre sus emociones así como tratar de identificarlas para aprender a gestionarlas. Por ello, es importante respetar su espacio en ese momento y no intervenir ni interrumpir.

Cuando dos o más personas recurren a la mesa es para tratar de resolver sus enfrentamientos de una manera civilizada y calmada. Para ello se establecen turnos (quién tiene el objeto de la paz tiene el turno de palabra) y el resto de los participantes deben escuchar tratando de no interrumpir. El reloj de arena servirá para limitar el tiempo de cada intervención y dar a todos la misma oportunidad de expresarse.

Con el fin de que el ambiente en la mesa de la paz sea tranquilo y enfocado a la empatía suele pedirse que los que intervienen comiencen sus frases por «YO» en lugar de «TU», algo que invita a expresar como se sienten en relación al problema en lugar de señalar y culpar al otro.  Un ejemplo: «Yo me he sentido triste porque has roto mi dibujo» en lugar de «¡Tu has roto mi dibujo!», como ves la diferencia no parece mucha y sin embargo hablando de como nos sentimos podemos hacer que la otra persona se ponga en nuestro lugar y damos pie al diálogo mientras que culpar sólo suele llevar a más ataques para defenderse.

Si en algún momento de la reunión el ambiente se caldea y los participantes no pueden mantener la calma es también una buena idea posponerla hasta que todos vuelvan a estar receptivos y dispuestos a dialogar de una manera tranquila.

La idea es que los niños utilicen este recurso de una manera autónoma sin necesidad de la presencia de un adulto, pero según la edad de los pequeños (sobre todo si tienen menos de 4 años) puede que sea preciso que uno haga de moderador (no de juez) e incluso les ayude a poner palabras a lo que sienten si en algún momento no saben encontrarlas. Nuestro acompañamiento puede ser esencial en esos primeros años aunque a veces solamente haga falta nuestra simple presencia y confianza: «Veo que tenéis un problema, puede que sea difícil de resolver pero confío en que podréis llegar a un acuerdo».

Cuando finalmente los presentes llegan a una resolución puede hacerse sonar la campana o apagar la vela para dar por finalizada la reunión, o simplemente pueden volver a sus tareas habiendo recuperado el bienestar interior y con la satisfacción de haber resuelto sus propios conflictos.

Nuestro rincón de la paz

En casa ya escasea el espacio así que sustituimos mesa por cajita y la pusimos junto a nuestro rincón de lectura, no solo porque es uno de los ambientes que más invitan a la calma sino porque además nos permite tener a mano libros que tratan sobre las emociones.

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

Por la red podrás encontrar un montón de ideas chulas para montar una mesa o rincón de la paz pero voy a hablarte ahora de nuestro contenido y el uso que en casa pretendemos dar a cada objeto (digo pretendemos porque aún no la usamos demasiado, la peque tiene cerca de 2 años y medio y aunque sí hablamos e identificamos las emociones más básicas aún no hemos necesitado usarla como tal aunque sí nos vamos familiarizando con ella, y como tarde o temprano todo llega…nuestro rincón ya está listo para cuando sea el momento 😉 )

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

Lo primero que encontramos es un cojín que podremos coger o usar para sentarnos y una vela que podremos utilizar para dar calidez al rincón, concentrarnos en ella para relajarnos, etc. En la foto puse una de verdad, pero como ella aún es pequeña y pueden haber accidentes he puesto una falsa vela a pilas (que ya sé que no es lo mismo, pero todo a su debido tiempo 😛 )

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

Una vez abrimos la caja encontramos varios objetos:

  • COLLAR DE CUENTAS DE MADERA: Un objeto que permite relajarse mientras se manipula.
  • CORAZÓN DE MADERA: Es lo que conocemos como el objeto de la paz, que puede servir para centrarnos en calmarnos mientras lo cogemos o para señalar los turnos de palabra.
  • RELOJ DE ARENA: Tiene un doble uso a mi parecer, por un lado puede marcar el tiempo que dedicamos a reflexionar o a cada turno mientras que por otro, el simple hecho de observar la arena caer puede llevarnos también a la calma.

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

  • FRASCO DE LA CALMA: Objeto relajante y herramienta para explicar nuestras emociones. Te hablé en profundidad de este recurso hace unas semanas, puedes verlo aquí.
  • CAMPANA: Podemos hacerla sonar al llegar a un acuerdo, igual que podemos también apagar la vela en señal de que hemos terminado.

En la estantería junto a nuestro rincón tenemos también una cajita DIY con la que trabajamos las emociones hace unos meses, se trata de imágenes con niños que experimentan diferentes sentimientos, espero poder pronto hablarte de los distintos usos que le damos y de paso dejarte el imprimible 😉

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

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Montessori y la crianza sobreprotectora

Muchas veces se asocia, más bien se confunde, la crianza respetuosa con un estilo de crianza sobreprotectora.

Pero sobreproteger es llevar al límite el concepto de protección paternal, auxiliar en exceso hasta derivar en un impedimento para el desarrollo emocional, psíquico e incluso físico del pequeño, y nada tiene que ver con acompañarlo y consolarlo cuando llora, tratar de satisfacer sus necesidades, portearlo, llevarlo en brazos, hacer colecho o practicar lactancia prolongada, entre otras prácticas comunes de la crianza con apego.

Una vez más, la filosofía Montessori resulta muy inspiradora y acertada para analizar y argumentar los inconvenientes de la sobreprotección infantil, y es que sus principios chocan de frente con la crianza sobreprotectora.

La mente absorbente

Maria Montessori siempre dio gran importancia a la observación, precisamente una de las claves de su pedagogía. Observar a los niños. Mucho. Hasta el punto de admirar, valorar y respetar cada una de sus actividades, por insignificantes que a nuestros ojos de adultos puedan parecer.

De la observación se deriva el compromiso de no interrumpir, respetar su concentración y quedar en un segundo plano para darles la oportunidad de experimentar por sí mismos. Y si lo conseguimos, si los observamos de verdad, serán los propios niños quienes nos transmitan el valor y la importancia de cada uno de sus actos. Ellos serán el reflejo de su interés, dedicación y satisfacción al hacer las cosas sin ayuda, o por lo menos intentarlo, porque el aprendizaje está en el proceso y no en el resultado.

Desde que nacen hasta aproximadamente los 6 años, los pequeños se caracterizan por contar con lo que la doctora Montessori llama la mente absorbente: El cerebro del niño aún inmaduro trabaja incansablemente con el objetivo de formar a la persona adulta que será en un futuro y para ello, retiene cuanta información recibe del ambiente y de las experiencias en relación con éste.

Durante esa etapa, pues, todos contamos con una especie de mente maravillosa que registra y procesa gran cantidad de información proporcionándonos así una asombrosa capacidad de adaptación. Todo ello, además, sin el menor síntoma de fatiga o debilitación por el gran esfuerzo realizado.

Y es que si algo tienen los niños es perseverancia, actitud frente a los retos y afán de superación… No es de extrañar si tenemos en cuenta que lo que está en juego es su independencia, su futuro y su libertad, ¿no?

Así, movidos por una fuerza interior y una especie de ley del máximo esfuerzo, los pequeños se sienten atraídos por multitud de actividades disponibles en su entorno, a través de las que tratan de conquistar nuevas habilidades y capacidades según su edad y el período sensible en que se encuentren.

montessori

Nuestro objetivo como adultos, pues, será el de valorar y procurar un entorno seguro para que el niño pueda moverse libremente, protegido de peligros mayores pero a la vez impulsor de la experimentación con autonomía y responsabilidad, donde equivocarse y rectificar, caer y levantarse, donde formarse, en definitiva, a través de sus experiencias.

Por lo tanto, toda privación o coacción de su libertad de movimiento y decisión, siempre dentro de unos límites de seguridad, puede estar interponiéndose en su crecimiento natural con fatales consecuencias en su evolución social y en su desarrollo emocional. Y eso es precisamente lo que sucede cuando interviene la crianza sobreprotectora.

5 Características de la sobreprotección

Son varias características las de los padres sobreprotectores y de analizarlas todas este post no tendría fin, así que he tratado de escoger las cinco más comunes para profundizar en ellas:

1) Limitar o impedir la exploración del entorno de forma independiente

Cuando frenamos los propósitos del pequeño para explorar el mundo a su manera, no le dejamos experimentar y sentir orgullo de sus propios logros y capacidades, le estamos imposibilitando, pues, el conocimiento de si mismo y del ambiente que lo rodea. Ello puede derivar en falta de confianza, seguridad y autoestima.

Ejemplos prácticos: Impedir el gateo con el fin de evitar la suciedad, impedir que beba sólo para que no se moje, etc. 

2) Limitar o ignorar las demandas de autonomía

Conforme van adquiriendo nuevas capacidades, nuestros hijos nos demandan autonomía, ya sea en pequeñas decisiones como la merienda que quieren tomar o la ropa que quieren llevar como en decisiones más importantes sobre los estudios que quieren realizar o los amigos que prefieren tener.

Debemos tener en cuenta que ellos son independientes a nosotros y como tal tienen derecho a tomar sus propias decisiones, acertadas o no, cuyas consecuencias les llevarán a crecer y evolucionar como personas, a ser ellos mismos.

Ignorar o limitar su poder de decisión y autonomía podría derivar en un continuo conflicto y tensión innecesaria así como favorecer su dependencia e inseguridad.

Ejemplos prácticos: Escoger la ropa que debe ponerse, los amigos con los que ha de ir, etc. 

3) Hacer las cosas en su lugar

Desde que nacen, los bebés necesitan que lo hagamos prácticamente todo por ellos, pero con los meses conquistan nuevos movimientos y habilidades que les permiten poco a poco realizar distintas tareas de la vida diaria.

Flaco favor les hacemos si aún siendo capaces de algo, o por lo menos de intentarlo, seguimos haciéndolo en su lugar por el simple hecho de ir más rápidos o hacerlo mejor, puesto que el esfuerzo de realizar las cosas sin ayuda les permite aprender sobre sí mismos, sobre sus capacidades y sobre su entorno.

Además de poder convertirse en personas dependientes y muy demandantes, el mensaje indirecto que les llega es que no son capaces de realizar las cosas solos o que no lo hacen lo suficientemente bien, con lo que finalmente pueden resultar ser personas inseguras, tímidas y con baja autoestima.

Ejemplos prácticos: Vestirlos, darles de comer, acompañarlos al baño, etc. cuando son capaces de hacerlo solos. 

4) Excusar en el miedo un exceso de control

El miedo es una emoción válida, super útil y necesaria a veces, que nos protege frente a posibles peligros y favorece nuestra capacidad para solucionar situaciones difíciles. Por ello, conviene evaluar los peligros graves y distinguirlos de los riesgos asumibles con el fin de permitirles ser dueños de sus propios miedos en base a sus experiencias y no a nuestra influencia como adultos.

No es lo mismo prohibirles asomarse a una ventana de un cuarto piso que vetarles el uso de un tobogán, ni es lo mismo advertirles sobre el peligro de cruzar la carretera que hacerlo sobre el peligro de ir corriendo por el parque.

Otro extremo es valerse del miedo como herramienta de control, exagerar situaciones de peligro para prohibirles hacer una cosa o sugestionar de manera que se sienta libre pero amenazado sobre las consecuencias de una decisión. La alta dependencia y la inseguridad pueden convertirse en rasgos característicos de estos niños.

Ejemplos prácticos: Si no te duermes viene el coco, si corres te puedes caer y hacer mucho daño, no te alejes que te lleva el hombre del saco, etc. 

5) Evitar situaciones desagradables o difíciles, resolver siempre sus problemas

Nuestros hijos son lo que más queremos y nos gustaría para ellos la máxima felicidad, no queremos que lo pasen mal y con esa excusa tratamos a veces de evitarles cualquier situación complicada o desagradable, incluso llegamos a sentirnos culpables si no lo hacemos.

Pero de nuevo conviene relativizar y modular nuestra intervención, puesto que los sentimientos derivados de dichas situaciones son igualmente válidos y de hecho, experimentarlos les ayuda a ponerles nombre y regularizarlos en su interior.

Si siempre resolvemos sus conflictos no serán capaces de hacerlo por si solos y la realidad es que no siempre estaremos para ayudarles, por lo que la mejor ayuda que podemos prestar además de nuestros consejos es la autonomía para resolver sus propios problemas. De ese modo obtendrán las herramientas y capacidades que evitaran que se conviertan en alguien inseguro y con gran intolerancia a la frustración.

Ejemplos prácticos: Ayudarle al mínimo indicio de que algo le resulta más difícil de lo que esperaba, hacerle los deberes, defenderlo si otro niño le molesta o quita un juguete (sin violencia de por medio), etc. 

La protección moderada

Es evidente que el amor a nuestros hijos puede llevarnos a protegerlos de manera desmedida y lo hacemos siempre desde el máximo afecto y con las mejores intenciones, como cualquier decisión en relación con la crianza. Pero los buenos propósitos no tienen por qué ser siempre los más acertados y a veces conviene dar unos pasos hacia atrás, coger algo de distancia y mirarnos desde otra perspectiva para ser conscientes no sólo de nuestras decisiones sino de sus consecuencias.

Cabe decir, además, que probablemente todos hemos tenido, tenemos o tendremos momentos en los que nos sentiremos identificados con una o varias actitudes propias de los padres sobreprotectores y no por ello implica que estemos poniendo en peligro el desarrollo de nuestros hijos.

Sin embargo, conviene estar alerta y tratar de regularnos si esas conductas con las que nos identificamos no se dan de manera puntual sino más bien al contrario, de manera habitual.

Las siguientes cuestiones resultan una buena herramienta de «autoevaluación»:

  • ¿De quién es responsabilidad, del niño o mía?
  • ¿Es capaz de hacerlo por si mismo?
  • ¿Ésta actitud de ayuda o protección es una excepción o una generalidad?

Responderlas frente a las distintas situaciones en las que podemos encontrarnos, puede ayudarnos a reconocer y tratar de moderar, si es lo que queremos, nuestra actitud de sobreprotección.

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Inspiración Montessori: Tarjetas de 3 partes (+imprimibles)

Las tarjetas de tres partes son habitualmente empleadas para favorecer la adquisición de lenguaje, pero la realidad es que su uso va mucho más allá de la adquisición de vocabulario y primeras palabras… por eso es un recurso que personalmente, me encanta.

Pero antes de hablarte sobre algunas de sus formas de uso, por si no has oído hablar de ellas anteriormente, mejor será que empiece por el principio 🙂

¿Qué son las tarjetas de 3 partes?

Son básicamente imágenes relacionadas con su nombre que habitualmente se presentan en grupos temáticos (Animales salvajes, frutas, insectos, ciudades, etc.). Para cada imagen, encontraremos 3 elementos (de ahí su nombre 😉 )

  1. Imagen junto al rótulo con su nombre
  2. Misma imagen sin el rótulo
  3. Mismo rótulo sin la imagen

Montessori: Tarjetas de 3 partes

Por lo tanto resulta que además de ser un recurso genial es un sencillo DIY (Do It Yourself) que simplemente necesitará de paciencia para buscar en google imágenes y recopilar según la temática que queramos, una mínima edición con alguna aplicación informática, imprimir y recortarlos, en definitiva: tiempo (que no es poco pedir, jeje). Para echarte una mano con esto, al final del artículo podrás encontrar link a diversos grupos temáticos que yo he ido recopilando hasta ahora para que puedas descargarlos, imprimirlos y utilizarlos con tu peque, así sin más complicación 😉

También puede resultarte útil este pack Montessori: Primeras palabras con 150 tarjetas con  5 temáticas distintas, dibujos realistas y listas para trabajar junto a un libro explicativo de actividades.

Por último y puesto que es un material que puede acompañar al niño en distintas fases de su crecimiento y períodos sensibles, te recomiendo además plastificarlo para darle durabilidad. Nosotros nos hicimos con una plastificadora sencilla (25€) y estamos muy contentos con ella, puedes encontrar distintos modelos en Amazon 🙂

Y ahora sí, paso a los distintos usos que podemos darle al material según la etapa en que nuestro peque se encuentre, lo haré en el orden lógico que podrían emplearse:

Uso 1: Adquisición de vocabulario y primeras palabras

Tiempo antes de dominar el habla, los niños son capaces de comprender todo cuanto les decimos y poco a poco nos sorprenden con alguna palabra que otra (con su adorable lengua de trapo 😛 ).

Como es lógico adquieren el lenguaje del entorno, de las palabras que día a día les vamos diciendo, pero para trabajar grupos temáticos de manera más sencilla o simplemente trabajar vocabulario sobre cosas a las que no tenemos acceso diariamente, las tarjetas de 3 partes resultan ideales.

Cabe decir, sin embargo, que lo más recomendable es que antes de presentar los distintos grupos temáticos, el peque haya tenido ocasión de contacto real con el objeto de la imagen, siempre que sea posible 🙂

Para presentar el nuevo vocabulario, es conveniente emplear la lección en tres períodos (también conocida como lección en tres tiempos) que María Montessori adaptó en su pedagogía científica.

Lección en tres períodos

  • Primer período – Nombre

Presentamos varias imágenes u objetos (pueden ser sólo 2), y mientras las dejamos sobre la mesa o superficie, una a una, nombramos de forma clara su nombre y dejamos al peque que lo examine si quiere.

Si no parece mostrar ningún interés en la actividad, prueba unos días / semanas / meses más adelante, tal vez no está listo o simplemente ese día no le apetece trabajar ese tema.

  • Segundo período – Reconocimiento 

Una vez todas las imágenes u objetos hayan sido presentadas, le pedimos al niño que los reconozca con preguntas como por ejemplo, ¿Donde está la naranja? o ¿Me das la naranja?

En el caso de que el peque señale una imagen u objeto equivocado es interesante evitar frases como «No, está mal» o «Te has equivocado», en su lugar podemos repetirle el nombre de la imagen u objeto que ha señalado y mostrarle donde está el que le habíamos pedido repitiendo su nombre de igual manera.

Conforme vaya dominando el reconocimiento, podemos añadir nuevos elementos para sumar al grupo temático que estemos trabajando, preferiblemente no más de 2 o 3 cada vez.

  • Tercer período – Pronunciación de la palabra

Una vez el segundo período está dominado, podemos pasar al tercero: señalar la imagen u objeto y preguntarle ¿Qué es esto?

Es importante no pasar a esta última etapa si las capacidades de la anterior no están correctamente adquiridas. En cualquier caso, si detectamos que se equivoca repetidamente y no está preparado, volveremos al segundo período, tantas veces como sea necesario.

Uso 2: Asociación objeto – imagen

Siempre que sea posible puede trabajar la asociación de las imágenes con los objetos reales, un sencillo ejemplo por su cotidianidad son las frutas y verduras. Para elementos más complicados como pueden ser los animales salvajes, las construcciones o medios de transporte, por ejemplo, pueden emplearse miniaturas de los mismos. Para ello, son comúnmente utilizadas las series de Safari LTD.

Uso 3: Introducción a la lectura

Gracias al control de error, el niño podrá trabajar sin ayuda en el reconocimiento de palabras. Para ello, dispondría por un lado de las imágenes sin rótulos y por otro de los rótulos sueltos. El objetivo será relacionar cada imagen con su palabra y una vez unidas, gracias a la tercera tarjeta (imagen con rótulo) podrá comprobar si lo ha hecho correctamente o no.Montessori: Tarjetas de 3 partes

Uso 4: Introducción a la escritura

En este caso, el pequeño dispondrá tan sólo de las imágenes sin rótulo y utilizando el alfabeto móvil, por ejemplo, tratará de componer la palabra que la identifica. Una vez finalizado el trabajo empleará el rótulo o la tarjeta completa (tarjeta + rótulo) para aplicar el control de error.

Montessori: Tarjetas de 3 partes

Otros usos

Como ves, desde la adquisición de vocabulario hasta la escritura, este material acompaña al niño en su desarrollo y no son pocas las ocasiones en que puede emplearlas. Ocasiones que además pueden aprovecharse para profundizar e investigar sobre las diferentes temáticas que se estén trabajando más allá de su identificación, siempre que muestre interés en ellas. Por ejemplo, si se están tratando los reptiles, podría además de su reconocimiento tratar de informarse y descubrir sus características, métodos de reproducción, tipo de alimentación, hábitats, etc.

Por último, se me ocurre que estas tarjetas podrían incluso utilizarse a modo juego de memoria, ya sea tratando de relacionar dos imágenes iguales o cada imagen con su rótulo, por ejemplo.

Esto son sólo las actividades que se me han ocurrido para las tarjetas hasta ahora, pero estoy segura de que habrá más… nosotros aún estamos en la primera etapa y queda mucho camino por delante, en su transcurso seguro que la peque nos sorprende con nuevas e interesantes utilidades para este material 🙂

Imprimibles gratuitos

No acabo sin antes dejarte el link (lo prometido es deuda) para que puedas acceder y descargar todos los grupos temáticos que hasta ahora he podido recopilar y que espero ir ampliando con el tiempo.

Y sin más, la peque y yo nos despedimos, que el día ha sido largo y ahora toca recoger… cada cosa a su sitio y mañana más (y mejor) 😉

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Retos de primavera 1 y 2: Arreglos florales y ciclos de vida

Tengo que decir que me declaro muy fan de Marta, de Pequefelicidad 😉 Por toda y tanta información útil y completísima que nos regala en su blog, por su tiempo en moderar grupos temáticos en facebook como el Montessori de 0 a 3 años,  esa gran (y genial) tribu de más de 14.000 personas (y creciendo), dispuestas a ayudar y a ser ayudadas, y como no por sus iniciativas, tanto solidarias como de actividades propuestas, que nos motiva a seguir creciendo y viviendo experiencias con nuestros peques 🙂

En este caso vengo a hablar de su última iniciativa: Retos de primavera para niños, a la que sin dudar nos apuntamos. Se trata de 4 actividades propuestas para llevar a cabo con nuestros peques, para disfrutar de la naturaleza a lo largo de esta colorida y agradable estación. Aunque Marta puso fechas de inicio y fin de cada actividad para evitar que se hiciera eterno, confieso que nosotras llegamos tarde al primer reto, pero no por ello dejamos de disfrutarlo 🙂

Al segundo reto sí que llegamos a tiempo, ya que era más sencillo y rápido de llevar a cabo en un ratito cualquiera, así que he preferido hacer un 2×1 y contarte las dos experiencias en este mismo artículo:

PRIMER RETO: Arreglos florales

Los arreglos florales están muy presentes en la filosofía Montessori, no solo por una cuestión de belleza en el entorno si no por que trabajar en ellos implica actividades de la vida práctica, como verter líquidos o cortar tallos además de favorecer el sentido de la responsabilidad al hacerse cargo de su cuidado.

Personalmente, me hacía mucha ilusión este primer reto, aunque tenía dudas de si sería una actividad adecuada para la peque de 18 meses… estuvimos practicando algunos días antes con la jarra y el agua y no resultó bien del todo, como puedes ver en este video  XD

No las tenía todas conmigo así que preferí completar el reto con una excursión para buscar las flores en lugar de comprarlas, para así integrar a Noa en la actividad aunque luego no saliera bien el arreglo floral. Así que un domingo tarde en que la lluvia nos dio un respiro salimos en familia a por la experiencia 🙂

Tengo que decir que una vez más, me sorprendió la rapidez con la que comprendió el ejercicio y se hizo orgullosamente responsable de meter las flores que le ayudábamos a coger los papis en el cubo que gustosamente llevó durante buena parte del camino.

Lo bueno de ir a coger flores, es que no sólo coges flores… por el camino sientes y disfrutas de la naturaleza, y eso es algo que Noa sabe hacer muy bien, por que le faltó ver una pequeña cuesta para transformarla en tobogán y practicar a tope la motricidad gruesa 😉

Y de paso hacer un poco el payasete por los suelos, que siempre es muy divertido y los papis se lo pasan muy bien XD

recogiendo flores - montessori

Empezaba a hacer fresquito así que tomamos rumbo a casa, pero por el camino seguimos llenando el cubo con chulas e interesantes flores que no podíamos dejar atrás 😉

Al llegar a casa Noa cogió el cubo y se fue directa al rincón de lectura, será que lo siente como un lugar especial para descubrir los tesoros que habíamos recopilado… 😀

Después de tanto trajín, era más que merecido un buen baño, pero antes dispusimos el material necesario para nuestro arreglo y comenzamos con él , y de nuevo me llevé una gran sorpresa cuando vertió el agua en el vaso sin apenas salpicar 😀

Finalmente, ya conformes con nuestro arreglo, decidimos ponerlo en su zona de juegos, donde sumara belleza al entorno y fuera accesible para todos sus sentidos. No tenía claro si aquello iba a ser buena idea… podía pasar que le diera por sacarlas, por volcar el agua y experimentar sensorialmente a costa de destrozar el arreglo. Pero no fue así, sí bien es cierto que en los días posteriores lo miraba, lo cogía y lo movía de sitio, siempre lo hizo con cuidado y con sentido de la responsabilidad, así que no puedo estar más orgullosa y contenta con el resultado de este ejercicio, que pese a su corta edad y contra mi propio pronóstico, fue un éxito absoluto. De hecho, pronto repetiremos, estoy segura 🙂

SEGUNDO RETO: Ciclo de vida de la alubia

Plantar una judía, una lenteja o un garbanzo, es un ejercicio típico escolar; es sencillo y resulta una manera genial de conocer y comprender como actúa la naturaleza en cuestión de días. Con niños algo mayores resulta un medio perfecto para profundizar en biología, vocabulario y responsabilidad del cuidado pero es cierto que en nuestro caso sí lo veía limitado debido a la incomprensión del reto para la peque. Aún así, todas las actividades nos aportan algo, así que la llevamos a cabo, aunque solo fuera como práctica de motricidad fina, que nunca está de más.

Primero dispusimos el material y lo exploramos.

Después, siguiendo mis indicaciones (a veces un poco más despistada que otras, todo hay que decirlo), Noa introdujo algodón en el vaso y lo empapó con agua. Añadió las alubias, volvió a poner algodón y a empaparlo de agua de nuevo.

El experimento estaba listo, lo dejamos en un lugar con luz natural a la espera de los resultados… en este punto debo confesar que hicimos dos por si alguno de los dos fallaba y tengo que decir que a día de hoy no ha salido… ¡ni el uno ni el otro! 🙁 Pero no me sorprende demasiado porque en casa el experto en plantar es papichulo y yo, visto lo visto, no tengo mano ni para un simple ejercicio escolar XD Tendrán que repetirlo papi y peque mano a mano, a ver si tienen más suerte 😛

¿Te unes a los retos de primavera?

Como ya he dicho antes, las fechas de los retos son simplemente a modo de orientación y al final lo importante e interesante es que si os apetece, aprovechéis lo que queda de primavera y disfrutéis de estas experiencias en familia porque todos creceréis con ellas, así que si te sumas a los arreglos florales o los ciclos de vida y te apetece contarnos tu experiencia, puedes hacerlo en comentarios de este mismo post, o si prefieres compartir dudas y vivencias con el resto de mamis y papis que se han sumado a los retos, puedes hacerlo uniéndote al grupo de facebook Retos de primavera para niños.

¿Y los próximos retos?

Los explicará Marta en su blog llegado el momento y desde aquí espero poder sumarnos y contaros nuestra experiencia con la peque 🙂

Reto 3: Creamos un cuaderno de la naturaleza – 9 mayo ~ 30 mayo
Reto 4: Huerto aromático en casa – 30 mayo ~ 13 junio

Los retos en otros blogs

A la iniciativa nos hemos sumado, además de Pequefelicidad (obvio XD) unos cuantos blogs para explicar cada reto desde distintos puntos de vista y edades. Puedes ver otras experiencias en:

http://montessoriconmispeques.blogspot.com.es/

http://punchiscorner.blogspot.com.es/

http://bygauchia.blogspot.com.es/creciendofelicescampanar.blogspot.com.es

http://bloglacajitademusica.blogspot.com.es/

http://maternidadparadummies.blogspot.com.es/

http://9mesesyunavidanueva.blogspot.com.es/

http://elixirdemama.comhttp://mamavahomeschooler.blogspot.com.es/

http://www.maminatura.com/es/blog

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9 consejos de Maria Montessori

Hay quién los llama mandamientos, aunque precisamente esa palabra no me parece muy acorde a su filosofía de vida. Maria Montessori y su legado sigue (y seguirá) cautivando corazones de padres y profesores a través de los años… y no es para menos.

Revolucionó el mundo de la pedagogía y puso en evidencia en más de una ocasión los sistemas tradicionales, aunque el objetivo de su «método» siempre fue más allá de los resultados académicos. Brindó a los niños el papel protagonista en sus aulas, les ofreció la libertad y el respeto que otros les negaban, los observó, los siguió, aprendió de ellos… y aprendió tanto que hasta hoy nos llega su enseñanza.

«Una prueba de lo acertado de la intervención educativa es la felicidad del niño»

Maria Montessori

Lo que hoy quiero compartir contigo no es un resumen sobre lo que esperar de nuestros niños si aplicamos el llamado método Montessori, si no de la postura que nosotros, los adultos, deberíamos adoptar con los niños si queremos acercarnos a esa forma de vida. Una pequeña lista de pautas, que si bien están orientadas a las aulas de las escuelas Montessori, estoy segura de que tratando de aplicarlas en casa, favoreceremos de igual manera el desarrollo y la autoestima de nuestros peques, cosechando así también una relación de calidad además de amor 🙂

1) Nunca hables mal del niño. Ni en su presencia ni en su ausencia.

2) Concéntrate en favorecer el desarrollo de lo bueno que hay en el niño, de tal manera que sencillamente no quede lugar para lo malo.

3) Adecua un ambiente preparado y establece un orden. Se meticuloso y cuidadoso. Muéstrale al niño el uso adecuado del mismo.

4) Escucha y atiende siempre al niño que acude a ti. Responde siempre a sus preguntas o curiosidades.

5) Respeta al niño que ha cometido un error. Es probable que lo corrija por si mismo más adelante. Intervén y se firme sólo si está en peligro él, su desarrollo u otras personas.

6) Respeta al niño que toma un descanso, mira como otros trabajan o reflexiona sobre lo que hizo o hará. No lo llames ni obligues a hacer otra actividad.

7) Si un niño busca una actividad pero no la encuentra, ayúdale.

8) Consigue estar presente en silencio y de forma cuidadosa, de manera que el niño que te necesite pueda encontrarte pero pases desapercibido para el que ya ha encontrado lo que necesita.

9) Dirígete siempre al niño con respeto y de buenas maneras. Ofrécele siempre lo mejor que hay en ti.

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Montessori y los periodos sensibles

Tu peque ha descubierto como subir y bajar un escalón (o como abrir un cajón y sacar el contenido… o como encender y apagar la luz con un interruptor… o, en fin, cualquier actividad a su alcance en el día a día) y ahora se pasa el día intentándolo una y otra vez ¿Alguna vez te has preguntado por que últimamente esa actividad (la que sea) se ha convertido en su obsesión?

Es más que probable que la respuesta sea que se encuentra en un período sensible, también conocido como «ventana de oportunidad«, pero ¿qué significa esto exactamente?

Antes de hablar de estas etapas identificadas por Maria Montessori, conviene contextualizar: Para ella, el cerebro en la infancia (desde el nacimiento hasta los 6 años), es como una esponja que absorbe todo comportamiento, sentimiento y característica de su entorno adquiriendo así sus propias cualidades y personalidad que acompañará al pequeño durante su vida. Es lo que describió como «La mente absorbente«.

En este primer plano de desarrollo (la infancia) es donde a través de la observación Maria Montessori identificó ciertos períodos en que los niños, guiados por su naturaleza y con una pasión irresistible, seleccionan de su entorno, aquellas experiencias que les llevarán a adquirir una cierta habilidad o característica en un momento determinado de su desarrollo.

Dicho de otro modo: Es su manera más natural y espontánea de aprender. No solo eso, si no que además es también la forma más sencilla, ya que estos períodos se caracterizan por la facilidad de adquisición de habilidades.

Habilidades que, una vez pasada esta «ventana de oportunidad«, podrán adquirir con el tiempo pero nunca con la misma facilidad. Un claro ejemplo de esto es la capacidad para aprender idiomas que tienen los pequeños en comparación con la mayoría de los adultos.

Los periodos sensitivos son puntos sensibles que atraen a los niños a involucrarse intensamente en lo que les interesa; por ello necesitan trabajar a su propio ritmo, sin horarios, a través de la actividad, mediante la cual se construye su inteligencia, y necesitan la repetición continua» 

Maria Montessori 

Estos periodos sensibles son pasajeros y desaparecen pasado un tiempo, sin importar si la capacidad por la que mostraba interés en dicha etapa ha sido adquirida o no, de hecho uno de los motivos por los que un periodo sensible puede desaparecer es precisamente un ambiente pobre en estímulos relacionados.

Es por ello que en las escuelas Montessori tratan de aprovechar estas oportunidades que surgen de manera natural, otorgando al niño libertad para seleccionar de manera individual las actividades que en cada momento despiertan su interés.

¿Y en casa? En cuanto al ámbito familiar, la mejor manera de descubrir si tu peque está pasando por uno de esos períodos sensibles es tratar de intervenir en sus actividades lo menos posible, observarlo y una vez reconozcas lo que en esa etapa está trabajando (lo reconocerás) le facilites materiales y actividades para que pueda sacar el máximo provecho de esas fases pasajeras y tan altamente fructíferas.

A través de su trabajo, Maria Montessori identificó periodos sensibles relacionados con distintas áreas de aprendizaje y a través de la observación nos dejó una aproximación de las edades en que suelen darse. He reunido esta información en una infografía que te dejo a continuación para que de un solo vistazo puedas hacerte una idea.

No olvides, sin embargo, que cada peque tiene sus propios periodos sensibles por lo que, como reza una de las más famosas frases de la educadora Montessori: Sigue al niño 🙂

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Gelatina de colores: un juego sensorial

Hace unos días estuvimos jugando y trabajando los sentidos con la peque, esta vez a través de lo que podríamos bautizar al estilo moderno, por ejemplo como…¡SMASH JELLO! Vamos, lo que viene siendo estrujar, aplastar y exprimir hasta la última gota unas divertidas gelatinas de colores.

Con esta actividad pueden trabajarse todos los sentidos: la vista por sus formas y colores, elMOLDES gusto y el olfato si utilizas gelatinas de sabores, el tacto al espachurrarlas y el oído si escuchamos como suenan al chafarse o dejarlas caer.

Si prefieres evitar que la coma, por ejemplo por el exceso de azúcar, puedes hacerlas con gelatina neutra y colorantes alimentarios, de esa manera, aunque no centremos la atención en los sabores, si llegara a llevárselo a la boca no habría mayor problema.

En nuestro caso hicimos mezcla de sabores y neutra de colores para experimentar con todos los sentidos, pero he de decir que a Noa no se le ocurrió en ningún momento probarla, así que por esta vez dejó de lado el sentido del gusto y se centró en lo que realmente es experta… ¡el guarreo! jejeje

LO QUE UTILIZAMOS

  • Moldes para hielo en forma de esfera
  • Platos y bols de distintos tamaños
  • Preparado para hacer gelatinas de sabor (limón y fresa)
  • Hojas de gelatina neutra
  • Colorantes de repostería
  • Una jeringuilla para rellenar los moldes esféricos
  • Una bandeja para presentarlas

CÓMO LAS PREPARAMOS

La gelatina de sabores no tiene misterio, simplemente debes prepararla como indica las instrucciones del paquete y posteriormente repartirlo en los moldes que quieras emplear.

En cuanto a la gelatina neutra en hojas, en nuestro caso eran de origen animal pero también puedes encontrarlas de origen vegetal (agar-agar). De igual forma que la de sabores deberás prepararla siguiendo los pasos que indique el fabricante y una vez lista, repartirla en tantos vasos como colores quieras hacer.

Con el colorante de repostería tintamos cada VASOS COLORESvaso de un color y con ayuda de una jeringuilla rellenamos los moldes esféricos y otros platos para dar distintas formas.

Una vez todo listo, lo dejamos cuajar en la nevera y una vez preparadas las metimos un rato en el congelador para poder desmoldarlas sin romperlas. Cuando estén desmoldadas simplemente hace falta esperar un ratito a que se descongelen para poder ponerlas en un cubo o bandeja apta para comenzar el experimento.

EXPERIMENTANDO

¡Vale, ya está todo listo! Esto no tiene pinta de ser muy limpio así que antes de todo, buscamos la ropa más gastada que tiene la peque (todo lo gastada que puede estar la ropa de una peque de 14 meses… jejeje) y ahora sí… ¡a despertar los sentidos!

A continuación un pequeño reportaje de lo bien que se lo pasó ella con este ejercicio, algo que ya veíamos venir sabiendo lo que Noa disfruta siempre experimentando, marraneando y descubriendo texturas 🙂

Y a ti, ¿que te parece esta actividad sensorial? ¿Crees que a tu peque también puede gustarle?

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DIY: Botellas sensoriales – 15 ideas

Jugar (trabajar) con botes sensoriales es una actividad muy enriquecedora para los peques de la casa ya que favorecen el desarrollo de sus sentidos, especialmente el oído y la vista gracias a la variedad de colores y materiales que suelen componerlos.

Otros factores que podemos incluir al tratar con botes sensoriales son el peso, la forma y el tamaño; si profundizamos un poco más, además, podemos fijarnos en las distintas densidades de los líquidos y objetos que hay en su interior.

Como ves, resulta un material tan sencillo como completo que además no necesita grandes gastos económicos y sin embargo su éxito entre los bebés está más que asegurado, por ello suele ser de los primeros recursos que se ofrecen a partir de los 6 meses de edad (es un dato aproximado).

Dada esta temprana edad, por seguridad se recomienda sellar los tapones con pegamento o silicona para evitar que puedan abrirse ya que muchas veces el contenido puede poner en riesgo su salud si llegaran a llevárselo a la boca (cosa muy probable en el caso de que consiguieran acceder, verdad?)

En mi caso he utilizado botellas de plástico nuevas por que buscaba unas formas concretas, pero es muy común también reutilizar botellas usadas así que te animo a reciclar y de paso ahorrarte unos eurillos, jeje.

Edito a petición popular para comentaros que podéis encontrar las botellas empleadas en este articulo aquí mismo: http://www.maminatura.com/es/materiales/202-botellas-de-plastico-vacias.html)

Esta manualidad es ideal también para que los hermanos mayores puedan participar en su creación y además admite tantas ideas como extensa sea vuestra creatividad. Yo sólo traigo 15 ejemplos que tal vez ayuden a poner en marcha el motor de vuestra inspiración 🙂

BOTONES DE COLORES

Simplemente son botones de distintas formas y colores. Una maraca muy divertida para Noa 😉

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NÚMEROS Y COLORES

Este incluye agua, cuentas de plástico, formas de papel metalizado y unos cuantos dados. Ideal para quedarse un rato embelesado (a cualquier edad XD)

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LETRAS FLOTANTES

Agua, unas cuentas en forma de cubo con letras y letras de madera (aprovechando, la personalizamos para la pulgui de la casa: NOA ;))

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EL PATITO

Tan simple y tan llamativa… así es, un típico patito en el agua.

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LA PLAYA

Aunque el tiempo ya no acompaña para tomar el sol, siempre se puede hacer una mini escapada a recoger unas conchas y arena de la playa. Seguro que el paisaje es por lo menos sorprendente en contraste con el habitual verano.

 En nuestro caso, es una botella muy especial ya que es arena que nos llevamos de Bali, en nuestra luna de miel.

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EL ESPACIO

Agua, un poco de gomina, purpurina y alguna que otra estrella. Podría llamarse de cualquier modo, pero a mi me recuerda al espacio, imaginamos que tenemos un trocito de su inmensidad dentro de nuestra preciosa botella (otra que gusta a grandes y pequeños, jeje).

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MARACAS DE LETRAS

Otra colorida maraca, esta vez con letras de madera de colores.

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GOMAS FLOTANTES

Las típicas gomitas de pelo de colores sumergidas y flotando en aceite corporal. Un relajante baile de color.

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DENSIDADES

Diferentes objetos de distintos materiales y densidades sumergidos mitad en agua mitad en aceite corporal. Estimulante resultado.

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FONDO MARINO

Agua mezclada con un poco de enjuague bucal azul, un pulpo y una tortuga de plástico, unas conchas y una medusa casera habitan este fondo marino. De mis preferidas 🙂

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ARENA ROJA

Simplemente arena decorativa roja. Una maraca de pasión.

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ARENA FINA

Esta es igual que la anterior solo que mezclando dos colores y más fina. Un color, un peso y un sonido distintos.

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AGUA DE COLOR

Las pongo juntas, porque no tienen ningún secreto y podrían ser de mil colores más. Simplemente es agua con colorantes de repostería.

ARROZ MULTICOLOR

Con los mismos colorantes de repostería coloreamos el arroz, lo dejamos secar y montamos una colorida y estimulante botella.

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Y así concluye un domingo de fructíferas manualidades, la peque encantada con sus nuevos botes y yo, que siempre he odiado los trabajos manuales… sorprendida ante las ganas y el entusiasmo que ahora me provocan estas actividades 🙂

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Mandalas: Estimulación y entretenimiento para tus hij@s

Colorear o dibujar mandalas es un entretenido ejercicio apto para todas las edades y de la que tanto pequeños como adultos sacarán provecho sin lugar a dudas, pero antes de hablar sobre sus muchos beneficios y aplicaciones conviene contextualizar y comenzar por el concepto básico del mandala.

¿Qué es?

Mandala significa literalmente «Círculo perfecto» en sánscrito (lengua clásica de la India). Se caracteriza por formarse a partir de figuras y geometría concéntrica cuya simetría simboliza un mundo ordenado y cuya equilibrada estructura transmite la idea de perfección.

Además, en el mundo oriental, concretamente bajo el budismo e hinduismo, se consideran un símbolo espiritual y elemento de meditación que les ayuda a concentrar la energía en un solo punto.

¿Por qué integrarlos en la actividad infantil?

A la mayoría de niños y niñas les encantan los libros «pinta y colorea», este hecho en sí ya constituye una buena razón por la que probablemente tu hijo/a muestre interés si le propones dibujar o colorear un mandala.

Pero dejando a un lado la distracción, esta actividad le aportará mucho más que diversión, dado que llevarla a cabo requiere de su concentración y resulta un excelente ejercicio a nivel cognitivo y emocional.

Focalizarse hacia un estímulo (en este caso el mandala) consigue dejar de lado muchos de los pensamientos del día a día para centrarse, lo cual conlleva a calmar el interior, reflexionar y disfrutar de un tiempo de tranquilidad. Pero los beneficios del trabajo con mandalas no acaban aquí:

  • Promueven el bienestar de quién realiza la actividad
  • Fomentan la atención y concentración
  • Favorecen la paciencia y la constancia
  • Desarrollan la psicomotricidad fina
  • Potencian la creatividad y la imaginación
  • Reducen el estrés y la ansiedad
  • Estimulan la autoestima y el sentido estético
  • Permiten trabajar conceptos geométricos y vocabulario (colores, tamaños, emociones…)

Por todo ello y porque además suele emplearse como entrenamiento de atención, concentración y como técnica de relación, su uso se recomienda para tratar niños y niñas (o adultos) con TDAH (trastorno déficit de atención e hiperactividad).

De igual manera está indicado como medio de autoterapia para el niño/a, enfocado a la superación de situaciones emocionales negativas como pueden ser las experiencias traumáticas vividas, los acosos escolares, la ansiedad o las fobias, entre muchas otras posibilidades.

¿Donde conseguir mandalas para colorear?

Puedes dibujar tu propio mandala o  comprar uno de los libros especializados en mandalas para colorear que se comercializan. Sin embargo, la opción que más recurrente y dinámica me parece es la de buscar  y descargar tantos cómo quieras haciendo una búsqueda en (san) google imágenes.

De todas formas, aquí te dejo una pequeña selección que hice para casa por si pudiera serte útil 😉

Los colores nos hablan de sus emociones

Sumemos a todo lo anterior, el hecho de que los colores que se emplean al pintar mandalas pueden ayudarnos a descifrar el estado de ánimo y emociones del momento de la persona que colorea. Este enfoque cromático puede inspirar posteriormente conversaciones acerca de sus pensamientos y sentimientos. A continuación una orientación sobre el significado de las tonalidades empleadas:

Blancos: Nada, pureza, iluminación, perfección

Negros: Muerte, limitación personal, misterio, renacimiento, ignorancia

Grises: Neutralidad, sabiduría, renovación

Rojos: Masculino, sensualidad, amor, arraigamiento, pasión

Azules: Tranquilidad, paz, felicidad, satisfacción, alegría

Amarillos: Sol, luz, jovialidad, simpatía, receptividad

Naranjas: Energía, dinamismo, ambición, ternura, valor

Rosas: Aspectos femeninos e infantiles, dulzura, altruismo

Morados: Amor al prójimo, idealismo, sabiduría

Verdes: Naturaleza, equilibrio, crecimiento, esperanza

Violetas: Música, magia, espiritualidad, transformación, inspiración

Dorados: Sabiduría, claridad, lucidez, vitalidad

Plateados: Capacidades extrasensoriales, emociones fluctuantes, bienestar

Desde luego es una fructífera e interesante actividad a tener en cuenta tanto en las aulas como en el hogar, ¿verdad? Parece además un fantástico ejercicio para realizar en familia. Si añadimos un agradable y relajante hilo musical de fondo realmente reinará en casa un ambiente calmado, tranquilizador y sumamente placentero… eso sí que parece un buen plan, ¿No crees?

 

DIY: Cumpleaños Montessori (La celebración de la vida)

En muchas de las escuelas Montessori, cómo en casi todas, se celebran cumpleaños de los alumnos dándoles protagonismo en su día, haciendo que se sientan especiales y acompañándolos en la celebración del día en que nació.

Sin embargo, en esas aulas tienen su particular manera de celebrarlo: lo llaman «la celebración de la vida». Es un ritual que además de centrar la atención en el cumpleañero del día y hacerlo sentir arropado por sus amigos y seres queridos ayuda a los más pequeños a comprender el paso del tiempo y el por qué de la celebración.

Cuando lo descubrí me pareció una idea genial, no solo para esas escuelas o para quienes practican el método en casa sino para cualquier tipo de fiesta infantil. Así que sea como sea tu tipo de crianza, no te pierdas esta bonita manera de celebrar junto a tu peque ese día tan especial porque además, por si te animas, traigo unos imprimibles para facilitarte la tarea 😉

¿En qué consiste?

Aunque cada escuela y cada familia lo adapta a sus preferencias voy a contarte en que consiste la celebración de la vida a grandes rasgos.

Todos los amigos o familiares de la celebración se sentarán en el suelo formando un círculo. En el centro, deberemos poner un SOL (que podéis comprar o hacer vosotros mismos de madera, de papel, de goma eva, fieltro…) y rodeándolo pondremos 12 carteles que representarán los 12 meses del año. El montaje quedaría así más o menos:

DIY: Cumpleaños Montessori (La celebración de la vida)

En el centro del sol, además, pondremos una vela encendida que simbolizará la luz y el calor del astro rey. El protagonista deberá coger un globo terráqueo (de cualquier tipo) y se situará junto al mes en que nació.

Es entonces cuando el adulto que los acompaña, muchas veces su madre o padre, comienza a contar su historia, por ejemplo: «ESTAMOS EN OCTUBRE Y AÚN NO HA NACIDO NOA, TODA LA FAMILIA ESPERA CONTENTA SU LLEGADA HASTA QUE POR FÍN LA NOCHE DEL 15 DE OCTUBRE LLEGÓ Y SUS PADRES ESTABAN MUY FELICES». En ese momento, podemos enseñar fotos de ese acontecimiento y dejarlas junto al mes en cuestión.

DIY: Cumpleaños Montessori (La celebración de la vida)

Una vez contado el suceso, se pide al cumpleañero que avance por los meses con el globo  terráqueo en las manos y hacemos que pare en los meses en que queremos señalar algún otro acontecimiento importante. Esto es a preferencia de quién lo ha preparado, puede contarse cuando comenzó a caminar, cuando dijo papa o mama por primera vez o cualquier otro hecho que sea especial aportando fotografías u objetos y dejándolos junto al mes correspondiente o puede dar la vuelta sin parar hasta llegar de nuevo al mes de su cumpleaños.

Una vez llegamos al mes en que hemos comenzado, diremos algo como: «LA TIERRA HA DADO UNA VUELTA AL SOL Y NOA CUMPLE 1 AÑO».

En el caso de estar celebrando el tercer cumpleaños de NOA, por ejemplo, pondríamos fotos de su primer cumpleaños y continuaríamos la historia, cada vez que pase por el mes de su cumpleaños haríamos igual hasta llegar al mes actual en que terminaríamos la historia: «LA TIERRA HA DADO 3 VUELTAS AL SOL Y NOA HOY CUMPLE 3 AÑOS». Es decir, el protagonista dará tantas vueltas al sol cómo años cumpla ese día. Además, durante las vueltas puede cantarse alguna canción para hacerlo aún más divertido y especial.

Para finalizar, el cumpleañero soplará la vela del centro y cantarle una canción entre todos los presentes sería una bonita manera de terminar.

¿Qué necesitarás?

  • Un sol
  • Carteles de los 12 meses
  • Una vela
  • Un globo terráqueo (El de las fotos es este)
  • Fotografías y objetos especiales
  • Tiempo

Como esto último, el tiempo, es algo que suele escasear… te dejo unos imprimibles del sol y los meses del año para que puedas imprimirlos, recortarlos y lo tengas listo en un ratito. Los tamaños son en A3, esa es la mayor medida con la que imagino tendrás menos problemas a la hora de imprimirlos en cualquier copistería. Para descargarlo solo debes hacer click aquí (para descomprimirlo necesitarás tener instalado WinRar o cualquier otro similar).

 

Y tu, ¿Conocías esta celebración de la vida? ¿Qué te ha parecido? ¿Te animas?

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DIY: Láminas decorativas, hazlo tu mism@ (Vol.2)

¿Recuerdas la entrada de las láminas decorativas? En ella explicaba el uso de las láminas y aportaba varias colecciones descargables para facilitarte el montaje de una pared o cuerda de la belleza con imágenes temáticas.

Si necesitas hacer memoria o no has tenido la ocasión de ver dicha entrada, te invito a que le eches un vistazo haciendo click aquí .

Tal cómo comenté, la idea es ir ampliando el repertorio de manera que cada vez tengamos un banco de imágenes más completo del que todos podamos sacar provecho, sobre todos nuestros peques 😉

No me extiendo mucho más porque éste artículo, cómo habrás deducido, es simplemente la continuación del anterior y añade 10 grupos temáticos adicionales.

Al seguir el link del título de cada grupo se descargará en tu ordenador una carpeta comprimida con todas las fotografías de ese pack en máxima calidad, para descomprimirlas necesitarás tener instalado WinRar o cualquier otro similar.

Sé que habrán mil ideas más pero a veces me falta la imaginación así que si os apetece que ampliemos entre todos, estaré encantada y agradecida de que comentéis y me deis vuestras ideas para ese probable y futuro volumen 3 de láminas decorativas 🙂

ANIMALES DE MANADA

 ÁRBOLES

ARTES

FASES DE LA LUNA

FELINOS

FLORES

HOGARES DEL MUNDO

LAS 4 ESTACIONES

LOS 4 ELEMENTOS

MUJERES DEL MUNDO

DIY: Fabricando una torre de aprendizaje

Si has estado informándote acerca de la educación viva y activa es muy probable que hayas leído sobre la famosa «torre de aprendizaje».

Cómo ya sabrás, este tipo de pedagogías tratan de facilitar la máxima independencia a los niños y niñas a la par que fomentan la interacción en cuanto a las tareas diarias. La intervención de los/as pequeños/as en tareas como limpiar o cocinar, entre otras muchas actividades posibles, les proporcionan experiencias sensoriales, practican la motricidad, se entretienen y les acerca al sentido de la responsabilidad. Además las actividades en familia siempre son un placer para los más peques de la casa.

La torre de aprendizaje es, como habrás deducido, simplemente una estructura que permite al niño/a desarrollar actividades a la misma altura que el resto de la familia de manera más independiente y segura.

Existen multitud de opciones en cuanto a la torre se refiere, tanto para fabricarla cómo para comprarla. En nuestro caso, hemos optado probar suerte y fabricarla a partir del famoso banco de IKEA «BEKVÄM».

A continuación podrás ver el paso a paso para construir vuestra propia torre de aprendizaje. Pido disculpas por adelantado por que hay pasos en los que no pude hacer fotos, ya que mientras el papi chulo trabajaba, la inquieta Noa investigaba y trajinaba con todo lo que veía a mano… así que una vez más tuvimos que activar el modo multitarea 😉

¡Que comience el bricolaje!

Necesitaremos:

  • Un banco BEKVÄN
  • 4 listones de forma cuadrada
  • 5 listones de planos
  • 14 tornillos
  • 1 metro
  •  Una caladora
  • Un taladro
  • Un destornillador (mejor si es eléctrico)
  • Un lápiz

Paso 1: Comenzamos a montar el banco

Paso 2: Lo montamos todo excepto la última parte

 

Paso 3: Preparamos los listones cuadrados

Para ello, medimos la altura de nuestra cocina. En nuestro caso son 86 cm, cómo el banco tiene ya 50 cm de alto, tendremos que cortar 4 listones de la diferencia, en nuestro caso 36 cm.

Paso 4: Ponemos los 4 tornillos esquineros

Con el tablero superior del banco del revés, ponemos uno de los listones en una de las esquinas y marcamos el medio de cada lateral.

De ese modo, podremos marcar en el tablero lo que corresponderá con el centro del listón. Haremos lo mismo con las 4 esquinas del tablero.

Una vez marcados los centros, taladramos cada esquina con una broca algo más pequeña que el tornillo que vamos a emplear.

Una vez hechos los agujeros, atornillamos los tornillos, que deben ser suficientemente largos para atravesar el tablero y parte del listón.

Paso 5: Atornillamos los listones de las esquinas

 

Paso 6: Preparamos los listones planos

Mediremos las distancias entre los listones esquineros para cortar los listones planos necesarios. En nuestro caso 2 en la parte frontal y 1 para cada lateral.

Paso 7: Atornillamos los listones planos

Paso 8: Unimos el banco y la nueva estructura

Paso 9: Montamos el listón trasero

Tras medir los cm de distancia, cortamos un último listón plano para la zona trasera de la torre y lo atornillamos en la estructura.

En nuestro caso hemos preferido ponerla algo más baja que el resto, dejando espacio para que la peque suba pero algo inferior para reducir posibilidad de caída.

 ** Si lo creéis necesario podéis lijar las piezas **

Paso 10: Nuestra torre está lista

 

Y la peque dispuesta a sacarle el máximo partido 🙂

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Espero que éste paso a paso pueda servirte. Si hay algo que no he explicado suficientemente bien y necesitas alguna aclaración, no dudes en comentar 🙂

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Los mejores rincones de lectura

Leer es algo que a nuestros pequeños/as les sienta genial: Desarrollan la imaginación, la empatía y el lenguaje. Aprenden sobre el mundo que los rodea y mejoran su concentración. Por si todo ello fuera poco, leyendo además se relajan y entretienen.  Siendo así, es lógico que cualquier método de crianza y pedagogía tenga entre sus objetivos más importantes fomentar el hábito por la lectura.

Si queremos que nuestros/as niños/as se interesen por los libros para empezar, cómo siempre y con todo, debemos predicar con el ejemplo.  Tengamos en cuenta también que lo que buscamos es que disfruten leyendo y por tanto conviertan la actividad en algo periódico y agradable, de manera que no parece una buena idea obligarles a leer en un momento determinado o un libro en concreto si no les apetece (error que se comete a menudo en las escuelas tradicionales según mi humilde opinión).

Una buena idea para fomentar éste hábito en los niños/as es crearles su propio rincón de lectura en casa. Un lugar cómodo, agradable y que llame la atención. Un sitio especial que los atraiga, en el que tengan ganas de estar y donde poder escoger entre sus libros y cuentos para pasar ratos de diversión y relajación al mismo tiempo.

Para crear ese espacio hay que tener en cuenta sus gustos y adaptarlo también según la edad: Desde atractivos escondites a decorados de diseño. Desde alfombras y cojines a cómodos columpios. Dispongas de un gran o un pequeño espacio para esta finalidad, tienes infinitas y vistosas posibilidades que harán de la lectura algo aún más mágico y especial para tu hijo/a.

Y para demostrarlo, a continuación he seleccionado 40 de las bibliotecas infantiles más originales que deambulan por la red. De todos los tamaños, para todos los gustos y colores…

Si además buscas libros con los que completar tu fantástica biblioteca infantil, no te pierdas este listado 🙂

¡Que comience la inspiración!

DIY: Láminas decorativas, hazlo tu mism@

Por poco que hayas investigado acerca de métodos de pedagogía alternativa cómo son Montessori y Waldorf entre otros, sabrás que aún siendo métodos distintos coinciden en varios puntos. Puntos fuertes, de gran importancia para ambos, cómo es la creación de un entorno seguro que fomente la independencia y el movimiento libre del pequeño/a.

Coinciden también en la importancia que se le otorga a la belleza del entorno en el que el niño juega, experimenta, se desarrolla y es que los materiales, los colores, el mobiliario y la decoración deben transmitir calma y bienestar.

En cuanto a la decoración, suele ser recurrente la utilización de láminas decorativas. Las formas más habituales en que éstas aparecen son mediante cuadros, colgadas de una cuerda o directamente en la pared, no obstante la imaginación es nuestra mejor aliada y seguro hay muchísimas otras bonitas y originales maneras de utilizarlas.

Es la típica decoración DIY (hazlo tu mismo) que nos permite dar rienda suelta a nuestra creatividad y tener bonitos resultados de forma económica. Basándonos en la pedagogía montessori, por ejemplo, deberemos tener en cuenta que:

  • Deberán ponerse a la altura del niño/a
  • En la medida de lo posible deben ser imágenes reales
  • Es interesante que formen grupos temáticos
  • Para despertar el interés del pequeño/a se recomienda ir renovando las imágenes cada cierto tiempo.

Si tienes acceso a internet y una impresora (o copistería cerca de casa) te será muy fácil prepararlas. Sólo debes decidir el tema sobre el que te gustaría imprimir las láminas y hacer una búsqueda en google imágenes (debes saber que existen herramientas de filtrado que pueden serte útiles, por ejemplo, para buscar fotografías con una calidad mínima que te permita una buena impresión).

Entre las millones de imágenes y de temáticas posibles, tal vez la única excusa que tenemos para no llevar a cabo ésta tarea es el tiempo del que disponemos. Si ese es el motivo que te frenaba has llegado al post adecuado, por qué el objetivo es poner a tu disposición ideas y grupos de imágenes para que solamente tengas que descargar e imprimir el o los grupos temáticos que prefieras.

Cada pack constará, salvo excepciones, de 5 imágenes y tratará de cumplir los requisitos arriba mencionados, al seguir el link del título de cada grupo se descargará en tu ordenador una carpeta comprimida con todas las fotografías de ese pack en máxima calidad, para descomprimirlas necesitarás tener instalado WinRar o cualquier otro similar.

El primer pack es especial por qué no son imágenes reales ya que la temática es “DE PIXAR”. Éstas son cosecha propia, podríamos decir que son la LIMITED EDITION de ésta colección que espero ir ampliando (puedes ver aquí el volumen 2 con más grupos temáticos) con el tiempo y que deseo te resulte de interés y utilidad 🙂

PIXAR

ANIMALES DE ÁFRICA

ANIMALES DE AMÉRICA

ANIMALES DE ASIA

ANIMALES DE EUROPA

ANIMALES DE OCEANÍA

EMOCIONES

MEDIOS DE TRANSPORTE ACUÁTICOS

MEDIOS DE TRANSPORTE TERRESTRES 

MEDIOS DE TRANSPORTE AÉREOS

MUNDO MARINO

PINTURAS FAMOSAS

SIETE MARAVILLAS NATURALES

SIETE MARAVILLAS DEL MUNDO MODERNO

 

Puedes ver más ideas en el inspirador blog de “pequefelicidad”: http://www.pequefelicidad.com/search?q=cuerda+de+la+belleza. Ella con gran acierto emplea las laminas en lo que llama “la cuerda de la belleza” y seguro que su espacio te resulta tan interesante como me pareció a mi cuando la descubrí 😉