Reflexiones de conciliación

Hace muchos años, una tarde cualquiera y casi por casualidad acabamos viendo una película en principio para niños y que al final resultó por encantarnos, era «Charlie y la fábrica de chocolate».

Particularmente, me encantaron los escenarios (esa fabrica 2966-charlie-y-la-fabrica-de-chocolate-2005para comérsela!! XD) y los mensajes que transmite pero hubo concretamente una escena, una frase que se me quedó grabada y al parecer de manera bastante profunda ya que aun sigo recordándola de vez en cuando, tal vez a modo de terapia.

Si no has visto la película y tienes intención de verla, tal vez quieras dejar de leer ahora, aunque la escena que comentaré forma parte del principio y no de la trama ni el desenlace 🙂

A lo que voy: la frase que me cautivó la dice el abuelo a su nieto (Charlie), ante la intención que tiene el pequeño de vender el billete dorado que ha encontrado en su chocolatina para así poder aportar dinero a la familia, que es bien pobre y pasa momentos bastante complicados:

«Jovencito ven aquí… hay un montón de dinero en el mundo y fabrican más y más cada día, pero de este billete sólo hay cinco ejemplares en todo el mundo y nunca habrá ninguno más. Sólo un bobo lo cambiaría por algo tan vulgar como el dinero… ¿Eres tu un bobo?»

¡Con el dinero hemos topado! En todos los años que Isaac y yo llevamos de relación, hemos pasado por situaciones de todo tipo en lo que respecta a la economía. Hemos estado en lo más bajo y aunque en lo más alto sería demasiado decir (ojalá XD) si que hemos conseguido llegar a un nivel cómodo: ni mucho ni poco. Y así hemos ido un poco moviendonos a través de los años, arriba y abajo, abajo y arriba. Con esto quiero decir que conocemos por experiencia todo tipo de situaciones y si bien es cierto que el dinero te da tranquilidad, sabemos de buena tinta que con lo justo (muy, muy justo), también podemos ser felices, por que lo hemos sido.

Quizás estés un poco confundido/a ahora…¿Por que me cuenta esto ahora? ¿Pero esto no es un blog relacionado con la crianza?

Precisamente la crianza de mi peque y la observación de mi entorno en cuanto a este tema es lo que me ha hecho recordar de nuevo esa frase cinematográfica y ahora te cuento por qué:

Resulta que el domingo pasado emitieron un programa relacionado con la conciliación (salvados, en la sexta) y la verdad es que a parte de indignación por las diferencias de nuestro país con Suiza conforme a todo el tema social, la sensación que me quedó al finalizar el programa fue más de tristeza que de otra cosa.

Me sentí triste por nuestra sociedad, por las pocas facilidades a los padres y madres trabajadores y por las muchas dificultades de tantos de ellos para sacar adelante a su familia. Pero sobre todo me sentí triste por las tantas experiencias a las que los padres y madres de nuestro país renuncian con motivo del dinero, algo tan vulgar pero tan necesario, ¿verdad?

Me sentí también agradecida del tantísimo esfuerzo y por la lucha constante de mi pareja para sacar adelante su empresa, que además de su sueño, es lo que nos dio la estabilidad suficiente para permitirme renunciar al trabajo y dedicarme a estar con Noa (además de apoyarme en este proyecto MamiNatura que me entusiasma, pero eso es tema a parte 🙂 )

Me sentí angustiada de pensar que con nuestro historial económico, cualquier día a saber por qué, nos encontremos de nuevo en lo más bajo, que todo esto que hoy está de cara se ponga del revés y volvamos a empezar de 0. Angustiada por pensar en la posibilidad de tener que dejar a mi peque para ir a trabajar fuera… a que sea imprescindible de nuevo entregar algo tan valioso como es mi tiempo hoy para ella, a una fría empresa a cambio de ese maldito dinero.

Y es que hoy se que la mejor decisión que pude tomar justo el día anterior de mi vuelta al trabajo fue dejarlo, cambiar los planes y reconducir mi vida. Que aunque, entre mis sentimientos contradictorios, ese dia yo no entendía por que mi marido y mi madre, contentos, le decian a mi bebé: «menudo regalazo te ha hecho la mama!», hoy comprendo perfectamente la magnitud de lo que esa decisión ha comportado para las dos… Y que pobre de mi si me hubiera equivocado, si siguiendo las pautas de nuestra sociedad, hubiera decidido perderme parte de esta historia tan importante, la historia de mi peque.

Lo que quiero decir con esto, es que comprendo que hay familias que no tienen opción. Comprendo y me apena que la sociedad nos apriete y que con un sueldo (cuando lo hay) muchas veces no llegue. Y comprendo por supuesto, que el trabajo es tambien realización personal, pero si te encuentras en esta tesitura y estás basando la decisión unicamente en la estabilidad economica familiar, te animo a pensar: ¿De verdad crees que no podréis vivir sin ese sueldo (o sin una parte del mismo) o simplemente supondría renunciar a ciertas comodidades a las que ahora estáis acostumbrados? ¿Se trata realmente de cubrir necesidades básicas o en el fondo te sientes algo condicionado/a por este sistema de consumo que nos envuelve y nos crea necesidades innecesarias? ¡Hablo de una sociedad en que está de moda regalar experiencias por que ya lo tenemos todo! Y hablamos de una experiencia inigualable, la experiencia de tu vida: la PaMaternidad! Si nos la vendieran en grandes almacenes tal vez la valoraríamos más…

Seas como seas y decidas lo que decidas, no me gustaría que tomaras este post como una ofensa, ya que sinceramente no es mi intención juzgar tu decisión que respeto enormemente, ya sea trabajar, reducir jornada, pedir excedencia, trabajar en casa, dejar tu puesto o lo que sea que hayas decidido… por que tienes tus propios motivos y por que no hay decisión que no conlleve ventajas y sacrificios a la vez. Esto solo es un planteamiento y no pretende ser una lección, nada más lejos de la realidad… esto solo es mi experiencia, mi punto de vista. Y en realidad, si te encuentras decidiendo sobre tu vida profesional y tu PaMaternidad, no se si te estoy ayudando o tal vez lo estoy complicando aun más (lo siento 🙁 )

En fin, analizando todo este tema, me acordé de aquella frase que ha motivado esta entrada, y de que, aunque no parecía tener nada que ver con la crianza, cambiando solo un par de palabras sí parece reflejar las renuncias a las que, cada vez más, se somete nuestra sociedad. Y tal vez (solo tal vez) del mismo modo que a mi me invitó a la reflexión sobre conciliación, te invite a ti también, como si de tu propio abuelo/a se tratase, o como si fuese esa persona a quien más quieres y admiras quien te planteara la cuestión:

«Jovencito/a ven aquí… hay un montón de dinero en el mundo y fabrican más y más cada día, pero este/a niño/a sólo hay uno/a en todo el mundo y nunca habrá ninguno/a más. Sólo un/a bobo/a lo cambiaría por algo tan vulgar como el dinero… ¿Eres tu un/a bobo/a?»

14601c_lg

Y es que ese/a hijo/a es tu propio billete dorado 🙂

¡Si te ha gustado, compártelo! 

Y si no quieres perderte nada, síguenos en Instagram y Facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *