9 consejos de Maria Montessori

Hay quién los llama mandamientos, aunque precisamente esa palabra no me parece muy acorde a su filosofía de vida. Maria Montessori y su legado sigue (y seguirá) cautivando corazones de padres y profesores a través de los años… y no es para menos.

Revolucionó el mundo de la pedagogía y puso en evidencia en más de una ocasión los sistemas tradicionales, aunque el objetivo de su «método» siempre fue más allá de los resultados académicos. Brindó a los niños el papel protagonista en sus aulas, les ofreció la libertad y el respeto que otros les negaban, los observó, los siguió, aprendió de ellos… y aprendió tanto que hasta hoy nos llega su enseñanza.

«Una prueba de lo acertado de la intervención educativa es la felicidad del niño»

Maria Montessori

Lo que hoy quiero compartir contigo no es un resumen sobre lo que esperar de nuestros niños si aplicamos el llamado método Montessori, si no de la postura que nosotros, los adultos, deberíamos adoptar con los niños si queremos acercarnos a esa forma de vida. Una pequeña lista de pautas, que si bien están orientadas a las aulas de las escuelas Montessori, estoy segura de que tratando de aplicarlas en casa, favoreceremos de igual manera el desarrollo y la autoestima de nuestros peques, cosechando así también una relación de calidad además de amor 🙂

1) Nunca hables mal del niño. Ni en su presencia ni en su ausencia.

2) Concéntrate en favorecer el desarrollo de lo bueno que hay en el niño, de tal manera que sencillamente no quede lugar para lo malo.

3) Adecua un ambiente preparado y establece un orden. Se meticuloso y cuidadoso. Muéstrale al niño el uso adecuado del mismo.

4) Escucha y atiende siempre al niño que acude a ti. Responde siempre a sus preguntas o curiosidades.

5) Respeta al niño que ha cometido un error. Es probable que lo corrija por si mismo más adelante. Intervén y se firme sólo si está en peligro él, su desarrollo u otras personas.

6) Respeta al niño que toma un descanso, mira como otros trabajan o reflexiona sobre lo que hizo o hará. No lo llames ni obligues a hacer otra actividad.

7) Si un niño busca una actividad pero no la encuentra, ayúdale.

8) Consigue estar presente en silencio y de forma cuidadosa, de manera que el niño que te necesite pueda encontrarte pero pases desapercibido para el que ya ha encontrado lo que necesita.

9) Dirígete siempre al niño con respeto y de buenas maneras. Ofrécele siempre lo mejor que hay en ti.

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