El tabaco y los bebes

Siempre me he descrito cómo una persona poco extremista, me gusta el equilibrio y la flexibilidad. He de confesar, sin embargo, que al tratar un tema cómo el tabaquismo sale a relucir mi lado más radical. Por eso antes de continuar quiero aclarar que no es mi intención juzgar a las personas fumadoras si no poner a su alcance información sobre los riesgos en la convivencia con bebes, de manera que las decisiones tomadas, sea continuar fumando o intentar dejarlo, puedan tomarse de manera responsable y con total conocimiento.

No soy fumadora. Nunca lo he sido. Supongo que parte de mi radicalidad reside en la inexperiencia y la incomprensión del extraño placer que supone inhalar humo (junto a sus muchas sustancias tóxicas) para los fumadores.

Sí que comprendo por el contrario, la dificultad psíquica y física que conlleva dejar de fumar. Sea cómo sea, cada uno es libre de fumar o no y siempre que respete a su entorno, qué cada uno/a haga lo que le apetezca, al fin y al cabo cada cuál es dueño de su vida, no?

Repito: Cada cuál es dueño de su vida, no? Pues no. ¿Qué hay de la vida que crece dentro de una embarazada? ¿Qué hay de los primeros meses de vida de un bebé recién nacido? Ellos no deciden y sus vidas dependen de las decisiones de los adultos que les rodean, entre ellas fumar o no fumar… Y a estos bebés ¿Cómo les afecta?

FUMAR DURANTE EL EMBARAZO

De las primeras cosas que pregunta el médico a una recién embarazada es si es fumadora. En el caso de que así sea, va a recomendar que deje de hacerlo y ofrecerle ayuda para ello. Es evidente entonces que fumar es un peligro potencialmente grabe para el feto, pero exactamente a que se expone un bebé cuya madre no deja los cigarrillos?

Con cada cigarrillo el riego sanguíneo a través de la placenta disminuye durante unos 15 minutos, lo que aumenta el número de latidos fetales. El monóxido de carbono interfiere en el suministro de oxígeno al feto, que recibe un 40% menos del mismo, y la nicotina accede fácilmente a la placenta haciendo que los niveles de nicotina sean hasta un 15% superiores a los que experimenta el cuerpo de la madre. Esta combinación puede llevar consecuencias graves para el bebé (tanto antes cómo después de nacer), entre las que se encuentran:

  • Retraso del crecimiento fetal
  • Bajo peso al nacer (Cuanto más fuma la madre, mayor es la disminución)
  • Fallecimiento por desprendimiento de la placenta
  • Abortos espontáneos
  • Síndrome de la muerte súbita del lactante (SIDS)
  • Problemas de aprendizaje y comportamiento
  • Trastornos de hiperactividad y dificultades de concentración
  • Riesgo de obesidad
  • Tendencia a padecer alergias (Incluso afecta a varias generaciones)

Además, si la madre fuma más de un paquete diario, el riesgo de que el bebé se convierta en un futuro adicto al tabaco cuando sea mayor se duplica.

UN BUEN MOMENTO PARA DEJARLO

El centro oncológico de Heidelberg (Alemania) afirma que el 25% de los nacimientos de bebés fallecidos podrían evitarse si la embarazada dejara el tabaco antes de la semana 16 de gestación. Lo mismo ocurre con el 20% de casos de muerte súbita.

vida-tres-dejar-de-fumarFumar es un hábito complicado de dejar, no es facil se esté o no embarazada. Pero tal cómo indica la información anterior cuanto antes se abandone más se beneficia la salud del bebé.

Las ansias y la irritabilidad son muchas veces motivos por los que se decide posponer la decisión y así, excusa tras excusa nunca es el momento adecuado para llevar a cabo tal esfuerzo. Sin embargo, una mujer embarazada que conoce los peligros y la conveniencia de decir adiós al tabaco para su bebé probablemente tenga más motivaciones y por tanto más éxito en el intento: hay estudios que confirman que  aproximadamente un 40% de las mujeres fumadoras que intentan dejarlo durante el embarazo lo consiguen, esto es una tasa de éxito muy superior al de las no embarazadas que lo intentan.

FUMAR DURANTE LA LACTANCIA

En el caso de madres fumadoras es común pensar que no conviene practicar lactancia materna para no transmitir sustancias nocivas. Nada más lejos de la realidad.

Según diversos estudios, los hijos/as de madres fumadoras alimentados/as con lactancia artificial (leche de fórmula) tienen una mayor incidencia de enfermedades respiratorias agudas que los bebés cuyas madres fuman y sí practican la lactancia materna exclusiva.

Por lo tanto es preferible que una mujer fumadora alimente a su bebé mediante la lactancia materna en lugar de mediante artificial ya que al parecer la combinación del tabaco y la lactancia es menos dañina para el/la pequeño/a que la combinación del biberón más el hábito del tabaco.

COLECHO Y TABACO

La mayoría de personas tienen claro que los niños/as no deben ser expuestos al humo del tabaco ya que éste es principal causa de graves infecciones como son el asma, la neumonía, la bronquitis y la otitis media aguda (un 15% de los casos de asma en niños de entre 6 y 7 años es atribuido al tabaquismo paterno).

Pero los malos humos no sólo afectan de forma directa a los bebés si no que también lo hacen de forma indirecta: tendemos a pensar que saliendo al balcón a fumar, por ejemplo, estamos protegiendo al bebé pero si después lo cogemos en brazos le  estamos transmitiendo a través de la piel y las prendas sustancias nocivas que le afectan negativamente, es lo que se conoce cómo “humo de tercera mano”.

Ésto ocurre también cuando padres fumadores practican colecho, los bebés que duermen con padres fumadores presentan niveles de nicotina de hasta tres veces superiores a los que duermen en otra estancia, por tanto en ese caso no está recomendada su práctica ya que es un factor de riesgo estrechamente vinculado al síndrome de la muerte súbita del lactante.

ABANDONAR EL HÁBITO DE FUMAR

Cómo ya comentaba anteriormente, aún no siendo fumadora comprendo el esfuerzo que conlleva abandonar el tabaco. Comprendo la presión física y psicológica (sobre todo ésta) que implica.

Bajo el pretexto de que la ansiedad será más perjudicial para el bebé que el propio tabaco hay personas que descartan la idea desde el principio, pero hay muchos lugares y métodos dónde informarse y tratar de abandonar el tabaquismo si realmente se está motivado/a.

Nadie dice que será fácil, pero sí que valdrá la pena.

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