5 recursos para acompañar a los niños a dormir

El sueño, junto al hambre y el cansancio, suelen ser los detonantes más habituales por los que el comportamiento de los pequeños se ve condicionado y alterado: su cerebro racional en pleno desarrollo queda práctica o totalmente eclipsado por su cerebro emocional y cualquier insignificante acontecimiento puede convertirse en todo un drama para ellos, uno tras otro y vuelta a empezar.

Seguro que te suena esa escena en que «se ha pasado de rosca», en que sabes que lo que necesita es dormir pero inexplicablemente no hay manera de que duerma y es que parece que, cuanto más sueño tiene más le cuesta relajarse. Es un bucle agotador para toda la familia que a veces parece convertirse en un callejón sin salida por el que, seguramente todos, hemos pasado alguna vez. Pero pasamos, sobrevivimos como mejor podemos y cuando todo acaba frente a nuestro alivio y casi incredulidad sólo podemos pensar en que esto no puede volver a pasar… si es que quedan fuerzas para pensar en algo, ¿no?

Por eso, en ese aspecto, nuestro principio más fundamental en casa es respetar su sueño tanto como sea posible. Sin horarios, sin expectativas… Noa siempre ha dormido cuando y cuánto ha necesitado ya que tratamos de interferir lo mínimo para propiciar así su autorregulación. De este modo, pienso que ha llegado a crear sus propios ciclos y ha aprendido a conocer y escuchar su cuerpo, para echarse a dormir cuando tiene sueño.

Solo con esto creo que hemos evitado muchos conflictos a la hora de dormir, pero la realidad es que no siempre se dan las condiciones y el entorno adecuado para llevarlo a cabo o simplemente hay días en que, por algún motivo, pasa su hora y ella cada vez está más revolucionada. Situaciones en las que además de tirar de mucha empatía e infinita paciencia, nos toca poner a prueba todos los recursos conocidos y por inventar para tratar de ayudar a que vuelva a la calma y logre conciliar ese sueño que tanto está necesitando.

Por ello, hoy quiero contarte los cinco recursos más habituales que utilizamos en casa para bajar revoluciones. No tienen por qué ser los únicos, los más originales o infalibles, sobre todo teniendo en cuenta que cada niño es único y lo que con unos funciona, con otros puede ser un fracaso absoluto… Pero como nunca se sabe, aquí te dejo unas cuantas ideas por si pudieran servirte un día 😉

UN BAÑO CALENTITO

Un recurso tradicional, no por casualidad es una práctica que en muchas casas ya forma parte de la rutina noctura. En nuestro caso no tenemos hora concreta para el baño y a pesar de que no «le toque» o inlcuso ya se haya bañado durante el día le ofrecemos la oportunidad de estar un rato en la bañera. Sólo el sonido del agua al caer ya puede resultar relajante, si sumamos además un rato de juego y el agua calentita arropando su cuerpo… a veces pasa incluso que no da tiempo a poner el pijama y se duerme hasta con la toalla puesta.

UN CUENTO, DOS CUENTOS, TRES CUENTOS…

Otro habitual en muchas familias con peques a la hora de dormir. A casi todos los niños (¿todos?) les encanta que les contemos historias y leamos cuentos. Además este recurso favorece la adquisición de lenguaje, fomenta la imaginación (que no tiene por qué ser fantasía) y fortalece el vínculo entre adulto y pequeño. Noa suele aparecer con una montaña enorme de cuentos, lista para ir a la cama… El último reto del día: llegar a un acuerdo en cuántos vamos a contar antes de dormir XD

MASAJES Y CARICIAS RELAJANTES

El contacto físico es muy importante y la hora de dormir suele propiciar un buen momento para ello. Además los masajes no solo son beneficiosos desde bien pequeños sino que ayudan a crear un importante vínculo de amor y… ¿Quién no se relaja mientras unas manos amorosas y protectoras le masajean o acarician en mitad de la calma? 😉

UN RECORRIDO POR NUESTRO DÍA

Esto es algo que en concreto a Noa le suele gustar bastante por lo que siempre suele estar dispuesta a parar y escuchar de manera concentrada y relajada un relato lo más detallado posible de todo lo que hemos hecho desde que nos hemos levantado hasta que hemos llegado a la cama. Si hemos estado juntas, además le ayuda a hacer un repaso del día y sus acontecimientos, de manera que trabaja la memoria a la vez que le ayuda con el lenguaje y el orden de los sucesos. Si no he estado con ella, le cuento mi día y así nos sentimos más conectadas además de favorecer su imaginación y de relajarse conforme transcurre la narración.

UN PEQUEÑO JUEGO INFANTIL MINDFULNESS

Este es otro de los preferidos de Noa. Como sabrás, el mindfulness (a grandes rasgos) trata de centrarse en el momento presente y este juego, además de ello, trabaja la conciencia corporal y por supuesto, la relajación. Es tan sencillo como que el pequeño cierre los ojos y trate de concentrarse para sentir qué parte del cuerpo va a tocarle el adulto que le acompaña y así poder nombrarla. No tiene más, pero lo tiene todo para triunfar no sólo como recurso relajante sino como actividad con los peques 😉

Estas son nuestras cinco técnicas habituales pero seguro que hay muchas más que merecen estar en la lista ¿Nos cuentas la tuya? 😛

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